Archive for Junio, 2009

Leopoldo Marechal por Francisco Arias Solis

Lunes, Junio 29th, 2009

LEOPOLDO MARECHAL
(1900-1970)

“Llora el amor en su navío errante
y a la tormenta libra su cuidado,
porque son dos: Amante desterrado
y Amado con perfil de navegante.”
Leopoldo Marechal.

LA VOZ DEL AMOR HUMANO Y DIVINO

En el clima borgiano la Argentina experimenta la afirmación de otros poetas de particular relieve, entre los que podemos contar a Ricardo Molinari, Eduardo González Lanuza, Francisco Luis Bernárdez, Luis Cané y Leopoldo Marechal. Es un gran momento para la poesía argentina.

Leopoldo Marechal nace en Buenos Aires el 11 de junio de 1900. Poeta, novelista, dramaturgo y pedagogo. Hijo de padre francés y madre española. Profesor de la Escuela Normal, empieza a escribir por el ultraísmo, que luego abandona. Milita en las filas del catolicismo nacionalista y del justicialismo peronista. Ocupa altos cargos públicos, pero es rechazado y criticado como escritor por los sectores antitotalitarios de su país. Leopoldo Marechal muere en Buenos Aires el 1 de septiembre de 1970.

Leopoldo Marechal, después de haber militado en el grupo de Martín Fierro y de Proa, se volcó hacia la poesía mística española de Siglo de Oro, cantó el amor humano y divino en versos de exquisita factura clásica. Con todo, pese al afinamiento en las formas, su poesía no alcanza tonos extraordinarios ni en Los aguiluchos (1922), un en Días como flechas (1926), ni en las Odas para el hombre y la mujer (1929), ni tampoco en Laberinto de amor (1936), Cinco poemas australes (1937) y Sonetos a Sophia (1940), aunque este último fuera premiado por la Comisión Nacional de Cultura. Mayor importancia tiene, por la variedad de los temas y por la audacia de la forma, la colección de poemas Heptamerón (1966).

Según Ernesto Sábato se está rehabilitando la figura de Marechal, “uno de los más notables narradores argentinos, perversamente olvidado”. Su novela Adán Buenosayres (1948) es un descubrimiento todavía reciente para la crítica hispanoamericana. La obra sigue siendo, incluso hoy, lo mejor de la narrativa de Marechal por su interpretación del alma múltiple de la megápolis argentina y la sorprendente novedad del lenguaje. Adán representa al argentino con su idiosincrasia, sus problemas sin resolver, sus angustias, su inadaptación y sus aspiraciones. Marechal se convierte en fiel interprete de la realidad que lo circunda, del individuo en su encuentro cotidiano con las diferentes individualidades, cuyas connotaciones y características transfiere intactas a la literatura.

Transcurridos varios años desde su primera novela, Marechal vuelve a la narrativa con El banquete de Severo Arcángelo (1966) y luego con Megafón o la guerra (1970). La precisión aritmética, el ostentoso juego de fórmulas, humorismo e ironía, los sentimientos ironizados y el sincero desahogo hacen que los libros de este escritor sean una lectura siempre estimulante.

Cortázar ha declarado que con Adán Buenosayres, Marechal entra resueltamente en una vía por la que deben obligatoriamente transitar, sin excepción, quienes pretendan escribir novelas argentinas, la vía de no tratar de resolver las antinomias y los contrastes con un estilo comprometido, sino de expresar “rapsódicamente las maneras que van correspondiendo a las situaciones sucesivas, la expresión que se adecua a su contenido”. Y como decía el poeta argentino: “Si fuera uno, Amor, no existiría / ni llanto, ni bajel ni lejanía, / sino la beatitud de la azucena”.

Francisco Arias Solís

La fórmula salvadora es paz, libertad y justicia.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
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marechal

Ibn Jaldun por Francisco Arias Solis

Domingo, Junio 28th, 2009

IBN JALDUN
(1332-1406)

“La historia es una ciencia digna,
que se distingue por la nobleza de su objetivo,
su gran utilidad y la importancia de los resultados…”
Ibn Jaldun.

LA VOZ DE LA FILOSOFÍA DE LA HISTORIA

A veces una verdad científica duerme en el olvido durante siglos. El movimiento de la tierra alrededor del sol fue intuido por algunos astrólogos griegos; pero no toma carta de naturaleza en la ciencia moderna hasta que lo redescubre Copérnico que había leído a esos astrónomos.

Del mismo modo, la idea sociológica del Estado no empieza a ser una verdad científica hasta el siglo XIV; ya la había entrevisto Aristóteles, pero en el siglo XIV de nuestra cronología la formula magistralmente un historiador arábigo-andaluz Ibn Jaldun, descendiente de una familia andaluza (afincada en Sevilla) que se vio obligada a emigrar al norte de África cuando en el siglo XIII las tropas de Fernando III fueron conquistando la mayor parte de Andalucía. De esta forma, uno de los más ilustres representantes de la civilización arábigo-andaluza nació en Túnez el 27 de mayo de 1332.

Hasta los cuarenta años su vida intelectual la compartió con una participación activa en los asuntos políticos del Magreb y de la España musulmana. Se trasladó a Granada y vivió durante varios años en la corte del rey nazarí Mohamed V. Durante su estancia en Andalucía fue enviado como embajador a Sevilla ante el rey de Castilla y León Pedro el Cruel.

En 1365 regresó a Argelia, viéndose envuelto en conflictos políticos, hasta que en 1374 decidió volver a Andalucía para vivir definitivamente en Granada hasta el resto de sus días. Al serle denegada esta posibilidad se retiró a un castillo en Orán para apartarse de la actividad política y dedicarse al estudio.

Finalmente decidió viajar a Egipto y asentarse en El Cairo, ciudad en la que vivirá hasta su muerte. ocurrida el 19 de marzo de 1406, dedicándose los veinticinco últimos años de su vida a la investigación y a escribir sus obras. También durante estos años ejerció la profesión de maestro y cadí (juez).

La obra de Ibn Jaldun es considerada en la actualidad como una de las cimas del pensamiento medieval, sobrepasando en ciertos aspectos la fuerza intelectual de Santo Tomás de Aquino. El sociólogo austriaco Gumplowicz le redescubre en 1898 y le llama primer sociólogo de Europa. Su obra cumbre es Kitab al-‘ibar (Libro o Historia de los bereberes también conocida como Historia Universal) y se compone de tres partes, la primera es al-Muqaddima, una Introducción a la Historia Universal, con admirables reflexiones sobre la civilización humana que ha sido traducida a numerosos idiomas; a continuación aparece una historia de los pueblos y dinastías, y finalmente como colofón, una extensa y singular “autobiografía”, donde el propio Ibn Jaldun ofrece la medida de sí mismo y la conciencia de su propia valía. “Ibn Jaldun –decía Arnold Toynbee- concibió y formuló una filosofía de la historia que es sin duda el trabajo más grande que jamás haya sido creado por una inteligencia en ningún tiempo y en ningún país”. Para Ortega y Gasset se trata de “la primera filosofía de la historia que se conoce siendo al mismo tiempo la primera sociología”.

Por su interpretación materialista de la historia se le ha llegado a comparar con K. Marx, y por su notable espíritu de observación científica, similar al ofrecido por loa árabes en los campos de la astronomía o física, se le ha considerado como una de las mentes más profundas.

Su preocupación por lo cotidiano y por buscar la naturaleza y la causa de los acontecimientos históricos es lo que le induce al estudio de los hechos económicos. Ibn Jaldun no solo considera el trabajo humano como un factor de la producción sino como el más importante, sin el cual no es posible producir nada. Respecto a la agricultura, Ibn Jaldun se opone a la existencia de tierras improductivas en manos de cortesanos y describe como ello empobrece el campo y contribuye a la miseria de los pueblos. Y como dijo el poeta: “Historia / es hacer memoria”.

Francisco Arias Solis

Si quieres la paz, prepárate a vivir en paz con todos los hombres.

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Luis Cernuda por Francisco Arias Solis

Viernes, Junio 26th, 2009

LUIS CERNUDA
(1902-1963)

“No es el amor quien muere,
somos nosotros mismos”.
Luis Cernuda.

LA VOZ DEL POETA DE LA SOLEDAD

Leer y releer al Luis Cernuda provoca una mezcla de entusiasmo e indignación: Luis Cernuda es sin lugar a dudas un poeta cuya trascendencia en la literatura contemporánea, adscrito a la generación que sea, o a la que no sea, no ha tenido en España el reflejo que merece. Habrá que esperar, sí, habrá que esperar a esos actos de justicia que impone el tiempo sobre las circunstancias de una época, cuando se barre la basura, llueve fuerte y sale el sol.

En su abrumadora soledad, rodeado de silencio e incomprensión, este extraordinario poeta muere en solitario en la casa de Concha Méndez en México y sólo tiene al final la compañía de un joven poeta que le admira. Para Luis Cernuda, la soledad era una forma del verdadero ver y del verdadero contemplar y saber. Pero hay otra soledad en Cernuda que le remite a sus propias soledades para que de su alma surjan ideas, surjan imágenes.

El 21 de septiembre de 1902, nace Luis Cernuda en Sevilla, en el seno de una familia burguesa. Uno de sus primeros encuentros con la poesía fue con ocasión del traslado de los restos de Bécquer, desde Madrid a Sevilla, en 1911. La lectura de la poesía de Bécquer le provocó una honda impresión.

La soledad acompañó a Cernuda desde sus años iniciales. Hacia los catorce años hace su primera tentativa de escribir versos, tentativa que según confiesa el poeta: “suscitaba en mí rubor incontrolable”.

Fue alumno de Pedro Salinas en la Universidad hispalense, donde se licenció en Derecho. En 1924, Cernuda vivía en la calle del Aire. En esa calle, surgirá su Perfil del Aire que publicarían Emilio Prados y Manuel Altolaguirre en la revista “Litoral”. Bergamín escribió: “La personalidad poética de Luis Cernuda se afirma con su librito: Perfil del Aire, joven y perfecta; idealmente andaluza, su poesía tiene, sobre todo, la gracia, el angélico don andaluz -sevillano- de la gracia, tiene ángel (auténtico, no mixtificado, por ningún sobrenaturalismo literario), y tiene arquitectura ideal viva, ligera, erguida, nítida, como una Giralda”.

En 1925 conoce Cernuda a Juan Ramón Jiménez. El año 1927 es una fecha importante para la afianzación poética de Cernuda. El poeta conoce a Lorca y a Vicente Aleixandre. En 1928 marcha a Toulouse en cuya Universidad fue lector de español, pero vuelve a Madrid, al año siguiente.

En 1936, se publica en la revista “Cruz y Raya” todos los libros escritos por Cernuda hasta entonces, bajo el conocido título de La Realidad y el Deseo. Lorca nos dijo: “La Realidad y el Deseo me ha vencido con su perfección sin mácula, con su amorosa agonía encadenada, con su ira y sus piedras de sobra. Libro delicado y terrible al mismo tiempo como un clave pálido que manara hilos de sangre por el temblor de cada cuerda. No habría escritor en España, de la clase que sea, si es realmente escritor, manejador de palabras, que no quede admirado del encanto y refinamiento con que Luis Cernuda une los vocablos para crear un mundo poético propio”.

Durante la guerra civil se exilió a Inglaterra, enseñando español en la Universidad de Glasgow y más tarde en la de Cambridge. En 1947 se traslada a Estados Unidos para enseñar como profesor en Mount Holyoke College, trasladándose en 1952 a México, de cuya Universidad Nacional Autónoma fue profesor. En México vive en casa de Concha Méndez, separada ya del que fue su esposo Manuel Altolaguirre, que en el homenaje a Luis Cernuda en 1936, dijo de él: “No conozco poesía más clara que la suya”. Desilusionado y solo, solo como siempre lo había estado, Luis Cernuda murió inesperadamente, el día 5 de noviembre de 1963, había cumplido 61 años.

El burgués educacional que configuró su nacimiento, luchaba de continuo con su rebeldía social, con su innato descontento con unas fórmulas ambientales, que habían de producir un radicalismo antiburgués.

La perfección es el signo que preside la obra del gran poeta de la soledad, hasta el punto de que, de humanismo contenido, sugiere haya sido trabajada por algún elemento: aire, sutil fuego. Hay en ella algo de intocable y aún de intangible. Y por ello, de raíz romántica, entra en el clima de lo clásico. Su poesía se hace ella misma, ella a solas. Cadencia que el aire arranca de la realidad inalcanzable. Gemido y llanto que se resuelven al fin en palabra. Canto del deseo; el canto más antiguo, enigmático, de la vida en su permanente alborear. Su lucha íntima entre la realidad y el deseo se le transparentaba en medio de un becquerianismo que le trasminaba desde su niñez sevillana y del que nunca él renegó. Y como dijo el poeta sevillano: “Tú, verdad solitaria, / transparente pasión, mi soledad de siempre, / eres inmenso abrazo; / el sol, el mar, / la oscuridad, la estepa, / el hombre y su deseo, / la airada muchedumbre, / ¿qué son sino tú misma? / Por ti, mi soledad, los busqué un día; / en ti, mi soledad, los amo ahora”.

Francisco Arias Solís

Por esa libertad bella como la vida.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
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¿Qué cantan los poetas de ahora?

Lunes, Junio 22nd, 2009

¿Qué cantan los poetas de ahora? ¿No habrá ya quien responda a la voz del poeta?
Los grandes poetas siempre cantaron la Paz y la Libertad.

Federico García Lorca
“En la bandera de la Libertad
bordé el amor más grande de mi vida.”
***

Pablo Neruda

“La poesía es un acto de paz. El poeta nace de la paz
como el pan nace de la harina.”
***

Ernesto Cardenal

“Yo he repartido papeletas clandestinas,
gritado: ¡VIVA LA LIBERTAD! en plena calle
desafiando a los guardias armados.
Yo participé en la rebelión de abril:
pero palidezco cuando paso por tu casa
y tu sola mirada me hace temblar.”
***

Pedro Garfias

“Libertad para el preso,
justicia para el pobre,
respeto para el loco,
para el gobernador honrado, ínsulas,
y palabras de miel y aro de sol
para la dulce, dulce Dulcinea.”
***

Fayad Jamis

“Por esta libertad
bella como la vida
habrá que darlo todo.”
***

Gloria Fuertes

“Si todos los políticos
se hicieran pacifistas
vendría la paz.”
***
Blas de Otero

“Pido
la paz y la palabra.”
***
Antonio Machado

“Creo en la libertad y en la esperanza.”
***

Miguel de Cervantes

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones
que a los hombres dieron los Cielos; con ella no pueden
igualarse los tesoros que encierra la tierra, ni el mar encubre;
por la Libertad, así como por la Honra,
se puede y se debe aventurar la vida.”
***

Rubén Darío

“Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad…”
***

José Bergamín

“Paloma vuelta quimera
las peores guerras del mundo
te han hecho su mensajera.”
***

Miguel Hernández

“Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.”
***

Rafael Alberti

“¡Paz, paz, paz! Paz luminosa.
Una vida de armonía
sobre una tierra dichosa.”
***

Nicanor Parra

“USA
donde la libertad
es una estatua.”
***

José Antonio Muñoz Rojas

“No paro de recordar
aquello que me decía
de morir sin libertad.”
***

León Felipe

“Se dice que en el mundo hay ahora
una mortífera epidemia de palomas…
Y el Consejo de la Paz no encuentra
por ninguna parte una paloma.”
***

José Manuel Caballero Bonald

“Escribo la palabra libertad,
la extiendo
sobre la piel dormida de mi patria.”
***
Octavio Paz

“La libertad es alas,
es el viento entre hojas, detenido
por una simple flor; y el sueño
en el que somos nuestro sueño;
es morder la naranja prohibida,
abrir la vieja puerta condenada
y desatar el prisionero…”

Ángela Figuera Aymerich

“Donde veas
que el látigo o la espada se levantan
que la prisión redobla su cerrojos
que los fusiles amenazan muerte
acércate y, a pecho descubierto,
lanza un tremendo NO que salve al mundo.”
***

Paul Eluard

“Hay palabras que hacen vivir
y son palabras inocentes
La palabra calor la palabra confianza
Amor justicia y la palabra libertad.”
***

Mayo del 68

“La poésie est dans la rue.”
***

Francisco Arias Solís

La primera víctima de la guerra es la infancia.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
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Para participar en el festival puede remitir sus poemas a la dirección:
pazylibertad@arrakis.es

Se ruega y agradece su difusión.

Pedro Salinas por Francisco Arias Solis

Domingo, Junio 21st, 2009

PEDRO SALINAS
(1891-1951)

“Mi única amante ya siempre
y yo a tu lado, sin ti.
Yo solo con la verdad.”
Pedro Salinas.

LA VOZ DE LA VERDAD POETICA

Solo con la verdad, el poeta, o su poesía, como Orfeo con “la respuesta inflexible”, de su infierno. Poesía de verdad, es la poesía de Salinas. Y volviendo sobre su lectura, habría que añadir: verdad de poesía. Aquella verdad de la que leemos en un texto poético de Shakespeare: “que se parece a un cuento”. “Canto y cuento es la poesía”, decía nuestro poeta Antonio Machado. La poesía es canto y cuento de vida y de verdad.

La voz poética de Pedro Salinas, es una voz desnuda, novelada –ni de ilusión ni de deseo-, que nos dice claramente, sencillamente, en verdad, una poesía de verdad. Una poesía que nos enseña, una vez más, ahora, como siempre, que la poesía es verdad, que no es un estético artificio ilusorio; porque no es sombra, ni fantasma, sino verdad, la más insospechada, la más pura. Por eso, la poesía de Salinas, tiene razón de ser, es verdadera: porque tiene razón de ser humana, o sea, razón de ser moral. Es ésta la tradición más firme de la poesía, la de la poesía amorosa, lo que tuvo su expresión en Dante y en Petrarca como en Garcilaso y Lope de Vega, o como en los grandes románticos: los Goethe, Heine, Vigny, Baudelaire, Bécquer…. Poesía de verdad. Esa voz humana, desnuda, verdadera, de la poesía eterna es la que nos habla en los libros de Salinas.

“Este madrileño, de poesía y dibujo y nada color –decía Vicente Aleixandre- me traía a mí asociaciones sevillanas, cuando le veía”.

Pedro Salinas, nace en Madrid el 27 de noviembre de 1891. Cursó Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad Central. Fue lector de español en la Sorbona entre 1914 y 1917. En 1915 contrajo matrimonio con Margarita Bonmartí, alicantina instalada en Argel. En 1918 ganó la cátedra de la Universidad de Sevilla. Allí tuvo por alumno a Luis Cernuda. El curso 1922-1923 lo pasó en Cambridge, también como lector. Desde 1926 vivió en Madrid, colaborando en el Centro de Estudios Históricos. En 1933 fundó la Universidad Internacional de Santander, cuyos cursos organizó hasta 1936, año en el que aceptó un puesto en Wellesley College (Vermont), de donde pasó, en 1939 a la University John Hopkins, en Baltimore. Los cursos 1942-1945 profesó en la de Río Piedras (Puerto Rico) y, durante los veranos, en el Middlebury College (Vermont). Su vida, pues, transcurrió en centros universitarios rodeado de jóvenes estudiantes de la literatura española: “No quiero callar la generosidad de este autor –decía Luis Cernuda-. Entre nosotros pocos escritores jóvenes habrá que no deban a esa generosidad, tan poco frecuente en el ámbito literario, algún favor importante o decisivo para un espíritu joven que busca su camino”. Pedro Salinas muere en Boston el 4 de diciembre de 1951.

Además de uno de los grandes poetas de la generación del 27, artista refinado del pensamiento y de la palabra, Pedro Salinas fue también un crítico de fina sensibilidad y un ensayista de notable lucidez.

Su gran amigo Jorge Guillén distingue en su trayectoria tres etapas. La primera comprendería los poemarios Presagios (1923), Seguro azar (1929) y Fábula y Signo (1931); en ellos está la huella de Juan Ramón Jiménez, por un lado y los nuevos caminos vanguardistas del ultraísmo y del futurismo por otro. No faltan, sin embargo, poemas amorosos que anuncian la segunda etapa, integrada por sus obras maestras, La voz a ti debida (1933) y Razón de amor (1936). Es, sin duda, la época de plena lírica del poeta. El amor pasa a ser exclusivo protagonista de los versos. La tercera etapa de su poesía se inicia con el exilio y la componen El contemplado (1946), Todo más claro y otros poemas (1949) y Confianza (1955). En ellos se da una irrupción del objetivismo y una actitud solidaria con el hombre que desembocará finalmente en un intimismo machadiano. Entre el resto de sus escritos conviene destacar sus piezas teatrales (Judith y el tirano, El dictador, La fuente del Arcángel o La cabeza de Medusa), la novela La bomba increíble (1950), los libros de narraciones Víspera del gozo (1926) y El desnudo impecable (1951) y la importante obra crítica entre las que mencionaremos títulos como Literatura Española del siglo XX (1941), Jorge Manrique (1947), La poesía de Rubén Darío (1947), El defensor (1948) y Ensayos de literatura hispánica (1958). Un recientísimo estudio sobre la obra de Pedro Salinas realizado por la licenciada en Filología Hispánica y doctora en Literatura Española, Natalia Vara Ferrero, de la Universidad del País Vasco, ha permitido recuperar textos inéditos de la narrativa del poeta.

La poesía tiene en Salinas uno de sus más apasionados amantes. “La lírica de Salinas –decía Azorín- no es la lírica de los anteriores poetas. Todo aquí es sencillo, natural, coherente… Acaso es esta poesía lírica la más avanzada, la más física, la más honda de toda Europa…” Cuán difícil es la poesía de Salinas sin dificultad aparente, una poesía sin más artificio literario que el indispensable para manifestarse poéticamente. Poesía con sus verdades propias; distintas, claras. Poesía de verdad. Y como dijera el poeta:”Tu verdad me asegura / que nada fue mentira”.

Francisco Arias Solís

Paz y Libertad.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
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José Ortega y Gasset por Francisco Arias Solis

Sábado, Junio 20th, 2009

JOSE ORTEGA Y GASSET
(1883-1955)

“Yo soy yo y mi circunstancia…”
José Ortega y Gasset.

LA VOZ DE LA RAZON VITAL

El krausismo, el regeneracionismo y la generación del 98 son sin duda los gérmenes de un clima de renovación filosófica que creo que puede emparentarse con el clima literario de lo que se ha llamado el “novecentismo”.

La figura máxima de dicha renovación y autor en no escasa medida de la misma, es José Ortega y Gasset, a dicho fin, utiliza todos los medios a su alcance: el periódico, la conferencia, el libro, la cátedra, el ensayo literario, etc. La tarea no le fue difícil desde el primer momento, pues su padre –Ortega y Munilla- fue un novelista conocido y director de El Imparcial, donde publicaría el futuro filósofo sus primeros escritos; su madre pertenecía a una conocida familia –los Gasset- de políticos muy influyentes durante la Restauración. El joven José tuvo una educación esmerada en España, completando posteriormente su formación filosófica en Alemania; a los veintisiete años –1910-, Ortega era ya catedrático de Metafísica en la Universidad de Madrid.

José Ortega y Gasset nació en Madrid el 9 de mayo de 1883. Se crió entre el ruido de las rotativas y la emoción del suceso del día. El solía decir: “He nacido sobre una rotativa”. Cursó los estudios de primera y segunda enseñanza en un colegio de jesuitas en Málaga, donde, desde muy niño, mostró una gran afición por las asignaturas de lenguas clásicas. Latín y Griego. Licenciado en Filosofía y Letras en la Universidad Central, en 1904 se doctora con una tesis titulada Los terrores del año 1000 (Crítica de una leyenda).

Estudió en Alemania con el profesor Cohen la filosofía kantiana y el neokantismo, y fue el importador en España de esas doctrinas filosóficas. Pero Ortega es un hombre del Sur, y la doctrina filosófica, adquiere un nuevo vigor, una fuerza viva, actual. No es la suya una filosofía deshumanizada. La razón pura perderá en él su pureza para convertirse en razón vital.

Muy joven, comenzó a colaborar en el diario de su familia –el más importante entonces, de España-. Sus escritos llamaron en seguida la atención por la perfección de su prosa y la profundidad de su pensamiento.

Al crearse en el año 1909 la Escuela de Estudios Superiores del Magisterio fue nombrado profesor de Filosofía. Al año siguiente hace oposiciones a la cátedra de Metafísica y debuta como catedrático en la Universidad Central de Madrid, cátedra que ejercerá hasta 1936. Fundador de varios diarios, publicaciones y editoriales, entre ellas Revista de Occidente, que representó una apertura de España a la cultura internacional. La guerra civil le hace abandonar España y permanece nueve años en el exilio desarrollando ciclos de conferencias en varios países. Cuando Ortega vuelve a España en 1945, apenas pudo actuar públicamente, porque nunca quiso hacerlo oficialmente. José Ortega y Gasset muere en Madrid el 18 de octubre de 1955, y poco antes de morir dijo aquellas palabras estremecedoras: “En España, ni para morirse le dejan a uno en paz”.

En su libro Personas, obras, cosas recoge los artículos que, en forma de ensayos, fueron publicados en su primera juventud. En 1914 escribe Meditaciones del Quijote. El tema central de este libro es España. “Estos ensayos –escribe Ortega- son para el autor –como la cátedra, el periódico o la política- modos diversos de ejercer una misma actividad, de dar salida a un mismo efecto… Se trata, pues, lector, de unos ensayos de amor intelectual. El lector descubrirá hasta en los últimos rincones los latidos de la preocupación patriótica”. Quizá lo más granado de esta actitud se halle recogido en los ocho tomos de El Espectador, cuya publicación iniciará Ortega en 1916 y terminará en 1934. Ortega, desde su mocedad, ejercitó una función de orientación política, basta recordar dos de sus libros: España invertebrada (1921) y La rebelión de las masas (1930).

En 1910 dio su primera gran conferencia en la sociedad “El Sitio” de Bilbao, titulándola Pedagogía Social. En 1914 desarrolló en el teatro de la Comedia, de Madrid, su disertación Vieja y nueva política, señalando nuevos rumbos a la juventud de la nueva generación.

Siendo el Estado el eje de la sociedad y el gran impulsor de la historia, es natural que Ortega se preocupara de su origen y esencia. El origen deportivo del Estado se titula uno de sus ensayos más bellos, sin embargo, es más realista el ensayo Abenjaldun nos revela el secreto, donde Ortega resume las ideas que el gran sociólogo del siglo XV expone en sus Prolegómenos, sobre el origen del Estado de conquista o sociológico, como luego se ha llamado.

Su labor literaria y filosófica es la mayor y más importante de la España contemporánea. Hay que reconocerle el gran servicio pedagógico de haber puesto en circulación más ideas filosóficas que ningún otro español de su tiempo Ha escrito de todo lo divino y lo humano y es muy difícil, no ya resumir la vasta floresta de su obra, sino diferenciar los frutos más válidos. Citaremos al menos, algunos títulos: Ideas sobre la novela (1914), Vieja y nueva política (1914), El tema de nuestro tiempo (1923), La deshumanización del arte (1925), La redención de las provincias (1929), Misión de la Universidad (1930), Goethe desde dentro (1932), Rectificación de la República (1933), En torno a Galileo (1933), Ensimismamiento y alteración (1939), Ideas y creencias (1940), Sobre el amor (1940), Historia como sistema (1940), Apuntes sobre el pensamiento (1943) y Papeles sobre Velázquez y Goya (1950. Después de su muerte se publicaron, entre otros textos, El hombre y la gente (1957), ¿Qué es filosofía? (1958), Idea del teatro (1958), La idea de principio en Leibniz (1958), Meditación de Europa (1960), Origen y epílogo de la filosofía (1960) y Pasado y porvenir para un hombre joven (1962).

La ecuación personal de Ortega puede ser ésta: un liberal de su época, un fuerte temperamento estético que hace filosofía, un brillante escritor que permanecerá en la literatura española, por su forma y por su emoción estética, por su poesía. Su obra seguirá siendo, esencialmente, una obra de arte.

“En la España de los vencedores –escribe su famoso discípulo Julián Marías-, Ortega fue eliminado, sistemáticamente atacado, y se trató de borrar hasta su última huella, especialmente en la Universidad. Muchos emigrados –aunque fuesen de 1936 y no de 1939, aunque no hubiesen participado en la defensa de la República- simularon creer que Ortega no la había defendido, aunque la verdad estricta es que la defendió contra todos (contra los que la atacaron y contra los que usurparon su nombre y destruyeron su espíritu)”.

Francisco Arias Solís

Paz y libertad.

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Gracias.

Emilio Ballagas por Francisco Arias Solis

Viernes, Junio 19th, 2009

EMILIO BALLAGAS
(1908-1954)

“Si pregunta por mí, dile que habito
en la hoja del acanto y de la acacia.
O dile, si prefieres, que me he muerto.
Dale el suspiro mío, mi pañuelo;
mi fantasma en la nave del espejo.“
Emilio Ballagas.

LA VOZ DE LA LIRICA NEGRISTA

La lírica negrista se desarrolla en las Antillas en la segunda mitad del siglo XX movida por la atención que empieza a prestarse a partir de 1910, año en el cual Frobenius publicó Der Scharwarse Dekameron. Después de la Primera Guerra Mundial el agotamiento espiritual de los ambientes artísticos encontró en el motivo una evasión exótica. En París despertó numerosos entusiasmos, entre ellos el de Picasso que pobló de fetiches su arte, mientras Josephine Baker revelaba desde los escenarios europeos los secretos de la danza negra. Fue el periodo en que se descubrieron también los grandes músicos y poetas negros de los Estados Unidos.

La atención dedicada al negro en las Antillas, presencia directa y no pocas veces dominante, marcó dos corrientes en la poesía: una folklorista que se contentaba con un acercamiento epidérmico al tema, y la otra de signo más profundo que trataba de penetrar y expresar la compleja espiritualidad del alma negra. Como es sabido García Lorca, extrajo iluminaciones determinantes durante su estancia en Harlem entre 1929 y 1930 y del contacto directo con el mundo y la poesía cubana. Rafael Alberti pareció dar empuje con el “Poema del mar Caribe”, escrito tras su estancia en Cuba en 1935, al acento social de la poesía negra antillana.

Con Emilio Ballagas, al folklore se une, superándolo, una profunda participación humana. En el “Baile del papalote”, por ejemplo, él se convierte en intérprete feliz de la espiritualidad negra en la que actúan profundamente el rito y el animismo, en la “Comparsa habanera” lo que domina es el ritmo, mientras que en la “Elegía a María Belén Chacón” se impone el problema humano y social que da vida a una de las interpretaciones más sensibles de la condición negra americana.

Emilio Ballagas Cubeñas nace en Camagüey el 7 de noviembre de 1908. A los quince años ya había escrito un cuento y a los dieciocho publica su primer poema “Rostro de cara”. En 1926 se gradúa de Bachiller de Letras y Ciencias en el Instituto de Segunda Enseñanza de Camagüey . En 1928 comienza los estudios de Pedagogía en la Universidad de la Habana. En 1933 se doctora en Pedagogía y ocupa la cátedra de Literatura y Gramática en la Escuela Normal para Maestros de Santa Clara, cargo que desempeña hasta 1946. Colabora como redactor en el periódico La Publicidad. En 1937 viaja a Francia. En 1942 edita junto a otros poetas la revista Clavileño. En 1946 obtiene el título de Doctor en Filosofía y Letras de la Universidad de la Habana y al año siguiente se casa con Antonia López Villaverde. Se traslada a la Habana y es profesor en el Instituto de Segunda Enseñanza de Marianao. En 1951 obtiene con Cielo en rehenes el Premio Nacional de Poesía. Emilio Ballagas muere en La Habana el 11 de septiembre de 1954.

Emilio Ballagas es junto al puertorriqueño Luis Palés Matos, uno de los máximos representantes de la llamada “poesía negrista, negra o negroide”, cuyo iniciador fue Nicolás Guillén. Poesía que mediante el ritmo y los registros léxicos refleja la influencia de la cultura africana en el mundo americano.

Las composiciones de Ballagas son sensuales, dramáticas, dinámicas y de lenguaje propio. Su fama se debe sobre todo, a su producción negrista en Cuadernos de poesía negra (1934) y analogías fundamentales sobre el tema Antología de la poesía negra hispanoamericana (1944) y Mapa de la poesía negra americana (1946). En realidad, él representa una de las expresiones más logradas de la poesía pura. Desde Júbilo y fuga, hasta Elegía sin nombre, Nuestra Señora del Mar y Cielo en rehenes –libros reunidos más tarde en Obras poéticas (1955)- está documentado el proceso a través del cual ha pasado su lírica: de un verbalismo jubiloso –“gimnástico” lo han definido- del que es singular ejemplo el “Poema de la ele”, en las huellas de “Verdehalago” de Brull, a una doliente expresión romántica, para llegar finalmente a tonalidades neoclásicas. El periodo negrista es, sin embargo, uno de los momentos que mejor caracteriza a la poesía de Ballagas. Y como dijo el poeta cubano: “La carne es un laurel que canta y sufre / y yo en vano esperé bajo su sombra”.

Francisco Arias Solís

La paz no se reduce a la ausencia de guerras.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
URL: http://www.internautasporlapaz.org

Regalos para el XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad

Jueves, Junio 18th, 2009

Lista de regalos de ocasión
para obsequiar a los participantes del
XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad

Un 2009 sin más guerras
Un arco iris nocturno
El cuento de nunca acabar
Un montón de horas muertas
La querida libertad
Un barco hundido
Un velado desvelo
Una máscara de cristal
Un grito en el cielo
Una gota de paz
Un minuto para perderse
Un sol sin ocaso
Un viaje sin destino
Un reloj sin prisa
Una bella sonámbula perdida en el desván
La manzana de la concordia
Un trapecio para saltar sin alas
Un teléfono asesinado
Un poema enigmático
Un saber que ocupe lugar
Un silencio para gritar sin límites
Una media verdad y su otra mitad
Una pizca de felicidad
Una ilusión para vivir
Un ama de cría para el desayuno
Una música sin ruido
Un compás de espera
Una solidaridad verdadera
La salida del laberinto
Una fiesta libertina
Una ciudad sin corrupción
Un cementerio lleno de vida
Una vida sin carrera de obstáculos
Una revolución en silencio
Una idea genial encontrada en la papelera
Un milagro
Una veleta sin norte
Una invisible flor de primavera
Un dedo puesto en la llaga
Una luna tatuada
Una respuesta para todas las preguntas

Francisco Arias Solís

La primera víctima de la guerra es la infancia.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
URL: http://www.internautasporlapaz.org

Para participar en el festival puede remitir sus poemas a la dirección:
pazylibertad@arrakis.es

Se ruega y agradece su difusión.

José Nogales por Francisco Arias Solis

Jueves, Junio 18th, 2009

JOSE NOGALES
(1860-1908)

“¡Valiente soldado del Arte,
adiós, que luego nos veremos!…
También nosotros pronto iremos
con nuestra música a otra parte.”
Manuel Machado. A José Nogales.

LA VOZ DEL PERIODISMO MODERNO

José Nogales tenía sentido periodístico. Para un escritor tener sentido periodístico, en estricto sentido, es tener sentido del tiempo; del tiempo que vive y del tiempo en que vive (esto es, del tiempo suyo y del tiempo de los demás; del tiempo de todos y de su tiempo propio).

José Nogales Nogales nace en Valverde del Camino, provincia de Huelva, el 21 de octubre de 1860. Sin embargo, él se consideraba natural de Aracena. Su padre era notario. En Aracena estudia las primeras letras y marcha a Sevilla a estudiar Bachillerato. Allí comienza la carrera de Leyes. Nogales compaginaría sus estudios con el trabajo en los semanarios El Látigo y El Pensamiento Moderno. Antes de terminar la carrera, Nogales se marcha con unos amigos a Marruecos, en un navío contrabandista. “Fui a Marruecos a pasar unas semanas –nos cuenta Nogales- y pasé algunos años”.

En unión de un industrial inglés, Trinidad G. Absines, Nogales funda, dirige y realiza, prácticamente en solitario, casi dos años, el que fue el primer periódico de Marruecos, Al-mogreb Alaksa (El Lejano Occidente). Este periódico semanal siguió viviendo hasta bien entrado el siglo XX, en que se transformó en el Tangier Gazette.

Nogales inicia en el periódico marroquí una campaña contra la venta de esclavos que se practicaba en las plazas públicas. Es tanta la insistencia del periodista onubense, que los representantes europeos formularon ante su majestad xerifiana, una enérgica protesta por estos espectáculos de lesa humanidad, consiguiendo que la esclavitud fuese abolida. El Gobierno portugués condecoró a Nogales por esta campaña de humanidad y justicia.

En 1844 Nogales vuelve a España. Termina la carrera de Leyes y se establece en Huelva donde ejerce como abogado.

Desde el diario la Coalición Republicana emprende una campaña contra los métodos de explotación de la Compañía de Río Tinto, cuyo procedimiento de calcinación de las piritas producía unos humos que asolaban, poco a poco, todos los terrenos agrícolas sobre los que se posaban. Nogales consigue que la Compañía modifique sus sistemas y que abone las indemnizaciones a los perjudicados.

En los años finales de siglo José Nogales es secretario del Ayuntamiento de Niebla, bibliotecario de la Diputación Provincial de Huelva, se casa, y se dedica reposadamente a escribir. Aparecen sus primeros libros Mosaico, Leyendas y tradiciones de la Sierra y Nuevas cartas del Caballero de la Tenaza.

Las calidades literarias de Nogales se muestran en toda su belleza en los cuentos, artículos y relatos cortos. Las tres cosas del tío Juan es su cuento más conocido, escrito en el pueblo onubense de San Juan del Puerto. Funda y dirige la edición sevillana de El Liberal. De allí pasa a la redacción del de Madrid, donde ya vivió prácticamente sin interrupción. Publica dos novelas de costumbres andaluzas: Mariquita León y El último patriota. El libro Notas sevillanas es un compendio de sus artículos periodísticos sobre la Sevilla de principios del siglo XX.

El escritor describe en Mariquita León un pueblo corrompido por la tiranía y falta de honradez de tres caciques que intentan aniquilar el poder de la protagonista, rica terrateniente llegada a la cumbre de la jerarquía aldeana por medios honrados. Nogales alude a la corrupción del sistema electoral. Los caciques presionan a los aldeanos para que voten a favor del candidato que les designan.

En escritos de su madurez encontramos estas pinceladas sobre la dramática situación de los jornaleros en Andalucía. “El pueblo, la masa trabajadora –escribe Nogales- va despertando en fuerza de latigazos y merced a extrañas direcciones. El concepto de la propiedad es allí absolutamente feudal. Los hombres son para la tierra, no la tierra para los hombres. Y esta antigua concepción del derecho, que aún nos dan en las Universidades, donde se estudia más derecho romano que derecho español, hace que el jornalero se le considere como un apero de labranza a la entera disposición del señor de la tierra, no como un colaborador de imprescindible necesidad. El jornal supone la cantidad mínima suficiente para la sustentación del jornalero. La diferencia, entre el antiguo esclavo y el moderno jornalero consiste en que para el esclavo se señalaba la cantidad máxima de alimentación, toda ella en especie: al jornalero la mínima, y se le suele suministrar en especie y dinero”.

A los 47 años, Nogales pierde la vista, por una doble catarata, poco después el 7 de diciembre de 1908, muere José Nogales en su casa de Santa Engracia en Madrid. Manuel Machado nos dejó estos versos: “En la hora mala / de tu partida, compañero, / nos peguntamos unos a otros / cuando nos tocará a nosotros…”

Francisco Arias Solís

La peor paz es mejor que la mejor guerra.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
URL: http://www.internautasporlapaz.org