Archive for Agosto, 2009

Francisco Martínez de la Rosa por Francisco Arias Solís

Domingo, Agosto 30th, 2009

FRANCISCO MARTINEZ DE LA ROSA
(1787-1862)

“Más florida en la vega
que el manso Genil riega;
más grata la morada
de la hermosa Granada…”
Francisco Martínez de la Rosa.

LA PRIMERA VOZ DEL TEATRO ROMÁNTICO

En España no se había estrenado una sola obra de enfoque romántico hasta 1834, con la célebre Conjuración de Venecia de Francisco Martínez de la Rosa. La generación romántica se da a conocer desde el más antiguo y moderado de sus representantes, la obra de este granadino mereció entonces una crítica elogiosa de Larra.

Los románticos de la primera generación son igualmente los encargados de amainar, reducir e incluso denostar al romanticismo. Y así lo observa Vicente Llorens cuando hace notar que el drama Amor de padre, de Martínez de la Rosa, está escrito en 1849 “contra el romanticismo y contra la revolución”.

Al asomar la década del 50 se había llegado al otro extremo del camino emprendido en el 34. Signo palpable de esta orientación: los viejos liberales Martínez de la Rosa, el Duque de Rivas o Alcalá Galiano son ahora conservadores y detentan altos cargos en la administración y en las letras.

Francisco Martínez de la Rosa nace en Granada el 10 de marzo de 1787. A la edad de dieciocho años era catedrático de filosofía moral y fue elegido diputado en las Cortes de Cádiz de 1813 a la edad de veintiséis. Según Menéndez Pelayo fue “el primer moderado español”.

Su fulgurante carrera se interrumpe al regreso de Fernando VII. Martínez de la Rosa, liberal constitucionalista, es condenado a prisión, que cumplirá por cinco años en el Peñón de la Gomera (1815-1820). Su nombre no se olvida, y cuando la sublevación de Riego es inmediatamente liberado, ocupando otra vez su puesto de diputado y siendo elegido transitoriamente como Presidente del Gabinete en 1822.

Escapado a Francia antes de la llegada de los Cien Mil Hijos de San Luis, Martínez de la Rosa mantuvo en el exilio una permanente actividad social y literaria. Durante su estancia en París se representó la versión francesa, que escribió el propio Martínez de la Rosa, del Abén Humeya. En 1831 se encuentra de nuevo en “su hermosa Granada”.

Fue de nuevo Jefe de Gobierno (1834) y promulgó desde ese cargo su célebre Estatuto Real, consagración del moderantismo político a través de su estamento de próceres y sus limitaciones para la elección de la cámara de representantes. Llegó a ser muy estimado por el Rey, que en cierta ocasión afirmó: “Es el hombre más honrado y más caballero que se ha acercado a mí desde que soy Rey”.

Jefe del Partido Moderado durante la etapa de Mendizábal y su Gobierno progresista, Martínez de la Rosa asistirá a la caída de los liberales exaltados y ocupará importantes cargos públicos, como la Embajada de París y la Embajada de Roma.

Esta actividad se complementa con su faceta literaria que le hace alcanzar la Presidencia de la Real Academia de la Lengua. Elegido diputado y presidente de la Cámara de manera prácticamente consecutiva (1852, 1857, 1860, 1861), desde su regreso a España tras sus años de embajador, murió coronado por todos los éxitos mundanos en Madrid el 7 de febrero de 1862.

Pese a que Martínez de la Rosa representa un caso singular de evolución literaria del neoclasicismo al eclecticismo y puede ser juzgado indistintamente como romántico o como antirromántico, según las etapas de su vida, no hay duda de que figurará siempre como uno de los primeros que en nuestro teatro hicieron triunfar el romanticismo.

Antes del exilio Martínez de la Rosa había ya estrenado algunas piezas a lo Moratín y tragedias a lo griego dentro del rigor neoclásico, como Lo que puede un empleo (1820), La niña en la casa y la madre en la máscara (1821), La viuda de Padilla, tragedia a lo Alfieri que aprovecha a los comuneros como portavoces de las ideas constitucionalistas del autor; Edipo (1819), de inspiración sofoclea; Morayma (1818), de tema morisco, etc. Con estos antecedentes compone en francés y estrena en París en 1830 Aben Humeya, drama histórico basado en la rebelión morisca de las Alpujarras, y algo más tarde La conjuración de Venecia que publicada en París en 1830 se estrenó con gran éxito en Madrid cuatro años más tarde en el preciso momento en que Mártinez de la Rosa era llamado por la Regente para ocupar la presidencia del nuevo gobierno. También escribió ensayos de carácter político como El espíritu del siglo (1835), Doña Isabel de Solís, reina de Granada (1837) y Bosquejo de la política en España (1855).

Por último citaremos, sus Poesías (1833), en que se mezclan poemas de etapas de inspiración clásicas con otros de talante romántico. Casi medio centenar de poemas y fragmentos se conservan, no obstante, de lo que escribiera Martínez de la Rosa. Y sobre todo, destaca la variedad de temas y tonos tantos elogiosos como amorosos y festivos. Encarnó el genio amoroso de Granada, la ciudad suprema del amor y el ensueño. Nunca olvidaría su Granada. Y como dijo el poeta: “Nacer, Granada, en tu feliz regazo, / y crecer en tu seno, / de tantos bienes lleno…”

Francisco Arias Solís

La libertad no la tienen los que no tienen su sed.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad

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Rabindranath por Francisco Arias Solís

Viernes, Agosto 28th, 2009

RABINDRANATH TAGORE
(CALCUTA, 1861- SANTINIKETAN, 1941)

“Con la mañana, el mundo ha abierto su corazón de luz.
¡Corazón mío, ve, con tu amor, en su busca!”
Rabindranath Tagore.

LA VOZ DE UN INMENSO CORAZON

Hemos conocido la obra de Tagore a través de la exquisita versión castellana realizada por Zenobia Camprubí en colaboración con su esposo Juan Ramón Jiménez: una versión exacta, bella, como hecha con sabiduría y con amor.

“Rabindranath -escribía Ortega y Gasset- es un poeta místico. Tuvo en su mocedad amores terrenos, que cantó en El jardinero; pero el resto de su obra, espléndido edificio lírico, no tiene más inquilino que Dios”.

El poeta hindú en lengua bengalí, cuyo nombre real era Rabindranath Thakur nació el 6 de mayo de 1861 en Calcuta. Asiste a la escuela, pero su educación es un tanto anárquica. Rebelde desde pequeño a toda instrucción rutinaria, elude una y otra vez la asistencia regular a los diversos centros de enseñanza -después de la escuela, la Academia de Bengala, el Colegio de San Javier- donde sucesivamente es matriculado. Pasado el tiempo, cuando ya se haya en la cumbre de la fama, un periódico de su ciudad natal le reprochará que no tiene aprobadas ni las asignaturas más elementales.

A los trece años empieza ya un poema que titula “Flores silvestres”. Dos años más tarde surgen de su pluma ensayos, artículos, dramas… En 1877 marcha a Inglaterra. A raíz de este viaje terminó un drama sentimental, El corazón roto. A punto de cumplir veinte años fue enviado nuevamente a Inglaterra para que terminase los estudios iniciados en la visita anterior, pero el viaje se malogró y tuvo que regresar pronto a su país.

En diciembre de 1883, el poeta contrajo matrimonio con Mrinalinidebi, de la que tuvo un hijo y una hija. En diciembre de 1900 funda la escuela de Santiniketan -localidad próxima a Bolpur-. En esta escuela Tagore volcó lo más noble de sus afanes y lo más escogido de su enseñanza, buscando hacer de ella una especie de hogar para el espíritu de la India, cuyo don más precioso -en su opinión- es la serenidad reflexiva. Tagore siempre vio en esta escuela, que fue la ilusión de su vida, un ensayo de humanismo práctico y de convivencia humana de alcance universal.

En los primeros años del siglo XX, la prosa de Tagore está representada fundamentalmente por un grupo de novelas, entre las que destaca Gora, en opinión de algunos la más acabada de toda la literatura bengalí. Por esta época reanuda también su producción teatral, Raja (El rey), cuya versión castellana fue titulada El rey del salón oscuro (1910). Un paso más en el camino del simbolismo lo constituye El cartero del rey (1912). La elaboración de estos dramas es coetánea, poco más o menos, de la de Gitánjali, cuyos poemas están escritos entre 1907 y 1910. Gitánjali, cuya versión inglesa, constituyó una especie de revelación en Occidente, es quizá la obra que más ha contribuido a la fama mundial de Tagore. En 1913 se le concedió el premio Nobel de Literatura.

A raíz de la publicación de su novela La casa y el mundo que provocó violentas críticas tachándole de inmoral y antipatriota, Tagore pensó en apartarse ya definitivamente de todo. Pero vencida esa pasajera crisis de desaliento, emprendió, en el verano de 1916, un viaje al Japón y a los Estados Unidos, para dar una serie de conferencias sobre nacionalismo y personalidad, de contenido acusadamente pacifista. Durante la travesía fue escribiendo esos aforismos que constituyen tal vez la más alquitarada quinta esencia de su genio poético y que más adelante reuniría bajo el título de Pájaros perdidos. En 1917 escribió La fugitiva, una quincena de historias donde sus dotes de narrador alcanzan notas de un patetismo emocionante.

Otros títulos destacados de la vastísima producción literaria de Tagore son: los poemarios Cantos del crepúsculo y Cantos de aurora, El bajel del oro, El libro de los cumpleaños, La ofrenda lírica, El jardinero y La luna nueva; dramas como El rey y la reina, La máquina y Adelfas rojas; la novela La feria de la reina recién casada; obras de contenido filosófico-místico y político: La realización de la vida, La religión del hombre; y su autobiografía Recuerdos de mi vida.

A finales de 1921, Tagore funda en Santiniketan, la Universidad Internacional Visba Bharati, con la misión de “alcanzar en su integridad la Cultura Universal”.

Los dos últimos decenios de la vida de Tagore son de una actividad asombrosa al servicio de su más noble idea: la de la paz entre los pueblos, la de la convivencia humana. Como embajador oficioso y como símbolo de la India, como apóstol fervoroso del entendimiento entre Oriente y Occidente, recorre una y otra vez Asia, Europa, las Américas, tan insensible al desaliento de la incomprensión como al cansancio del tremendo esfuerzo físico.

Frente a las atrocidades desencadenadas por la segunda guerra mundial por todo el haz de la tierra, ya no es indignación, como antes, sino dolor, un lacerante dolor, lo que siente. Un dolor que viene de lo mucho que ama; para Tagore, toda guerra es fratricida. El 5 de agosto de 1941 pierde el sentido. Dos días más tarde en su Santiniketan se cierran para siempre los ojos penetrantes del que Gandhi había llamado “Gran Centinela de la India”. Y como dijo el poeta hindú: “La muerte es de la vida, igual que el nacer”.

Francisco Arias Solís

La paz no se reduce a la ausencia de guerras

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad

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Arturo Reyes por Francisco Arias Solís

Jueves, Agosto 27th, 2009

ARTURO REYES
(1864-1913)

“Llevo la flor de las flores
-grita el florero de la esquina-
el clavel de tus colores
y el nardo y la clavellina
y la rosa la más fina
y de los más ricos olores.”
Arturo Reyes.

LA VOZ DEL ALMA ANDALUZA

Si la mayoría de los autores andaluces de la época de Arturo Reyes ponen de manifiesto la alegría del andaluz y de Andalucía, existe un lugar común opuesto que consiste en mostrar que esta alegría aparente no hace más que ocultar su profunda tristeza. La dualidad alegría-tristeza caracteriza la visión de Andalucía que emana de las novelas de Reyes, cuyos desenlaces son generalmente trágicos.
La obra de este singular novelista malagueño puede ser considerada en su género como un equivalente a la de los hermanos Álvarez Quintero en el teatro, si bien Reyes ahondó en el alma andaluza algo más que los Quintero. Rafael Cansinos-Assens decía: “Los Quintero tapian el mirhab del alma andaluza, emparedan el Libro de su secreto y de su destino y plantan un riente jardín sobre el sepulcro de su melancolía. Pero esta melancolía existe y nada lo prueba mejor que la insistencia con que estos almuédanos de la alegría repiten su festivo pregón”.
Arturo Reyes Aguilar nació en Málaga el 29 de septiembre de 1864. Fue un autodidacta que tuvo luchar desde la infancia contra la miseria y la adversidad. Su infancia transcurre en la popular barriada del Perchel. Estudia idiomas y contabilidad en el Colegio del Arcángel San Gabriel. El 14 de junio de 1884, contrae matrimonio con Carmen Conejo Guillot. En 1885 figura ya como redactor de El Cronista, empleo que conservará prácticamente hasta su muerte. Tres años más tarde publica en Madrid una colección de narraciones breves con el título de “El Sargento Pelayo”. En 1889 presta su colaboración al semanario El Renacimiento y edita su primer libro de verso Ráfagas, dos años más tarde se publica Íntimas. En 1895 logra un puesto de funcionario en el ayuntamiento de Málaga. Arturo Reyes, junto con Ricardo León, recibió el Premio Fastenrath y algo más tarde, el título de Hijo Predilecto de Málaga.
Entre las novelas de este prolífico escritor, destacan: Cartucherita (1897), El lugar de la viñuela (1898), La Goletera (1990), Las del Pinto (1908), La Miraflores (1909), Cielo azul (1910), El del Rocío (1911), Sangre gitana (1911), Sangre torera (1912) y Entre breñas (1913). Entre los títulos más relevantes de su obra poética se cuentan Otoñales, Del crepúsculo y Bética.
En Cielo azul Reyes expone la situación crítica de los habitantes del Campo de Gibraltar. Según el novelista, el problema crucial de esta comarca, radica en la existencia del latifundio, que hace que muchos de los hombres sin tierra se vean abocados al paro durante más de la mitad del año, sin posibilidad de cultivar algún terreno para alimentarse. Esto acarrea una miseria constante y una tasa elevada de mortalidad debida al hambre. En Cielo azul se observa que el contrabando aparece con una práctica común en esta comarca, incluso como oficio duro que requiere una gran resistencia física y comporta importantes riesgos.
Arturo Reyes muere en Málaga el 5 de septiembre de 1912, deshecho por la vida, acorralado por dolores físicos, trastornado por la morfina, en perpetua escasez. Hoy sus libros que gozaron de gran prestigio mueren en el silencio del olvido.
Este novelista estoico, de alma cándida y serena, pinta admirablemente el temperamento meridional y la mentalidad de los barrios populares de su Málaga, Reyes se esfuerza en traducir la alegría de estos barrios, pero no deja de señalar su lado miserable y afirma con ironía que el sol es el único privilegio que disfrutan las calles pobres con el mismo título que las calles burguesas.
En las novelas de Reyes encontramos muchas alusiones a la luminosidad de Andalucía y el elogio del clima andaluz desemboca generalmente en la exaltación de las flores cuya abundancia en cualquier estación y cuya diversidad aparecen como un privilegio divino.
Las novelas de Arturo Reyes, al igual que su obra poética, están impregnadas de su gran amor por Málaga (“el único bien que me otorgó la suerte / fue en tu regazo ver la luz primera”), ciudad a la que sintiéndola como suya, siempre le fue fiel. “Málaga hermosa, / Málaga mía, / gala y orgullo / de Andalucía”.
Francisco Arias Solís

No se puede ser libre más que entre libres.

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Alfonsina Storni por Francisco Arias Solís

Miércoles, Agosto 26th, 2009

ALFONSINA STORNI
(1892-1938)

“Soy un alma desnuda en estos versos,
alma desnuda que angustiada y sola
va dejando sus pétalos dispersos.”
Alfonsina Storni.

LA VOZ DE UN ALMA DESNUDA

La aparición en las letras del Continente americano a principios de siglo de Gabriela Mistral, Alfonsina Storni, Delmira Agustini, Juana de Ibarbourou y Dulce María Loynaz, constituye uno de los hechos más notables de toda la historia de la cultura hispánica.

Alfonsina Storni Martignoni nace en Sala Capriasca (Suiza italiana), el 29 de mayo de 1892. Trasladada muy niña a la Argentina, vive y se educa en San Juan y en Coronda (Santa Fe). Muy joven Alfonsina se vio obligada a abandonar sus estudios y tuvo que trabajar en una fábrica para ayudar en su casa. Cuando tenía catorce años, murió su padre. En su adolescencia ingresó en una compañía de teatro. Más tarde cursó estudios de magisterio, como la Mistral. Pasa a Buenos Aires con un hijito en brazos. Da lecciones de primera y segunda enseñanza y luego entra como empleada en una oficina comercial. En 1921, ya es conocida como poetisa, se crea para ella una cátedra en el Teatro Municipal Lavardén. En 1928 y 1931 viaja por Europa. Y el 25 de octubre de 1938 se arroja al mar en la playa de Mar de Plata. Un mes más tarde la Cámara de los Diputados acordaba erigir un mausoleo en su memoria en el lugar mismo en que apareció el cadáver. Alfonsina Storni quedaba de este modo incorporada a las glorias nacionales argentinas como lo que es: una de las más inspiradas poetisas de lengua española, y la mejor sin duda de su país.

Su poesía es personalísima, casi salvaje. “Soy un alma desnuda en estos versos”, confiesa refiriéndose a los que integran el libro que lleva por título Irremediablemente. Y esta confesión podría extenderse a todos sus poemas, que son simple y exacta traducción, sin veladuras ni disfraces, de su lucha interior, de sus esperanzas, de sus fracasos, de sus pequeños triunfos y desaliento. Pocas veces un alma se nos ha dado tan brutalmente desnuda. En pugna con las convenciones sociales, ella no quiere ocultarnos nada. Hay ocasiones en que habla la razón, es cierto; pero hay otras, muchas más, en que habla sólo el instinto. Espíritu rebelde y en estado semisalvaje, choca contra todo. Una rosa que pide campo abierto, que en la ciudad se muere lenta, “irremediablemente”. “Hazme tener la cólera sin nombre: / ya me fatiga esta misión de rosa”. Nos lo dice una vez y otra en todos sus libros y con mayor insistencia en La inquietud del rosal y en Mundo de siete pozos.

Una serie de estados contradictorios -depresión y optimismo, esperanza y desasosiego- se va apoderando sucesivamente de Alfonsina Storni, y la domina hasta que se libera de ellos, volcándose en sus libros: El dulce daño, Languidez, Ocre, Mascarilla y trébol. Su libro Languidez, de 1920, había merecido el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura.

Alfonsina intervino en la creación de la Sociedad Argentina de Escritores y participó intensamente en el gremialismo literario. En 1928 viaja a España en compañía de la actriz Blanca de la Vega, y repitió su viaje en 1931, en compañía de su hijo. Allí conoció a otras mujeres escritoras, y la poeta Concha Méndez le dedica algunos poemas.

En la Peña del café Tortoni conoció a Federico García Lorca, durante la permanencia del poeta en Buenos Aires. Alfonsina le dedicó un poema, “Retrato de García Lorca”: “Irrumpe un griego / por sus ojos distantes (…) Salta su garganta / hacia fuera / pidiendo / la navaja lunada / aguas filosas…”

El 20 de mayo de 1935 Alfonsina fue operada de un cáncer de mama. Al año siguiente se suicida su amigo Horacio Quiroga y ella le dedicó un poema conmovedor: “Morir como tú, Horacio, en tus cabales / y así como en tus cuentos, no está mal / un rayo a tiempo y se acabó la feria … Allá dirán”.

Un día, no pudiendo ya con la carga de su vida llena de contradicciones y desencantos, Alfonsina se fue al mar y se arrojó a las olas. Su cadáver apareció flotando frente a la playa en Mar del Plata. La ardiente defensora del feminismo había soñado muchas veces, y así lo había dicho en sus versos, con una sepultura marina. Pocos días antes de tomar su fatal decisión había escrito un soneto: “Voy a dormir”, que termina así: “Déjame sola: oyes romper los brotes, / te acuna un pie celeste desde arriba / y un pájaro te traza unos compases / para que olvides… Gracias… Ah, un encargo: / si él llama nuevamente por teléfono / le dices que no insista, que he salido…” Y mucho antes había compuesto para la tumba su propio Epitafio: “Aquí descanso yo. dice “Alfonsina” / el epitafio claro al que se inclina. / Aquí descanso yo, y en este pozo, / pues que no siento, me solazo y gozo”.

Francisco Arias Solís

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Enrique Azcoaga por Francisco Arias Solís

Martes, Agosto 25th, 2009

ENRIQUE AZCOAGA
(1912-1985)

“Apenas si soy más que los olivos.
Apenas llego más que a su revuelo.
Apenas si pretendo otro consuelo
que ser motivo, apenas sin motivo.”
Enrique Azcoaga.

LA VOZ DE UN POETA DEL 36

El poeta, ensayista, novelista y crítico de arte Enrique Azcoaga es un destacado miembro de la “generación del 36”, de la que forman parte, entre otros, Miguel Hernández, Arturo Serrano-Plaja, Germán Bleiberg, Gabriel Celaya, José Antonio Muñoz Rojas, José Luis Cano, Leopoldo Panero, Dionisio Ridruejo, Ildelfonso-Manuel Gil, Luis Rosales, Salvador Espriu, Alejandro Gaos, Juan Gil-Albert, Juan Panero, Federico Muelas y Luis Felipe Vivanco. Azcoaga es un muy representativo miembro de esa generación escindida, dispersa, truncada, en gran parte malograda que fue la generación literaria de la guerra civil española.

En 1953, en Buenos Aires, Azcoaga publica su obra Panorama de la poesía moderna española, en la que por primera vez se intenta reunir en un volumen la obra poética producida en la España del interior y la producida en la España peregrina, tomando en cuenta no sólo a los incluidos en otras antologías elaboradas en nuestro país, sino, además, tomando en consideración a una serie de figuras que la guerra y el exilio habían borrado de las historias y panoramas de nuestra poesía.

Enrique Azcoaga Ibas nace en Madrid el 27 de marzo de 1914. Realiza estudios en la Escuela de Artes y Oficios. Con Ramón Gaya, Sánchez Barbudo, Rafael Dieste, Luis Cernuda y otros, participó muy activamente en el Museo del Pueblo del Patronato de las Misiones Pedagógicas lo que le permitió visitar muchos pueblos de la geografía española. Por mediación de María Zambrano, conoce a Miguel Hernández, con quien traba una gran amistad. Colabora en los periódicos Luz y El Sol. En 1933 obtuvo, con su primer libro de ensayo Línea y acento, el Premio Nacional de Literatura y, en ese mismo año, fundó la revista Hoja Literaria, con Arturo Serrano-Plaja y Antonio Sánchez Barbudo. En los primeros años de las posguerra, fue uno de los “académicos” fundadores de la Academia Breve de Crítica de Arte, cuyo nacimiento había sido impulsado por Eugenio d’Ors. Azcoaga está ligado en esta época al grupo del Café Gijón y a la revista Garcilaso, sus versos están dentro de neoclasicismo de posguerra y muestra un gran dominio técnico de las estrofas. Emigra a latinoamérica, y se establece en Buenos Aires, donde permanece once años. En la capital argentina funda la revista de poesía Mairena (1952-1953), y dirige la revista Atlántida. A su regreso a España prosigue su quehacer literario y obtiene el premio Lázaro Galdiano, por su labor de crítico, y, en los últimos años de su vida. es nombrado presidente de la Asociación Española de Críticos de Arte (AICA). Enrique Azcoaga fallece en marzo de 1985.

Entre sus numerosas obras destacaremos: libros de poemas, La piedra solitaria (1942), El canto cotidiano (1943), Versos (1943), El poema de los tres carros (1952), Dársena del hombre 1952-1956 (1957), Cancionero de Samborombón (1960), España es un sabor (1964), Del otro lado (1968), Olmeda (1969) y Primera antología de poemas truncados (1971); novelas, El empleado (1949) y La arpista (1965); ensayos sobre arte y artistas, Agustín Redondela (1943), Entregas (1945), Cristino Mallo (1947), El cubismo (1949), Goya (1956), Luis García-Ochoa (1967), Alberto (1977), Martínez Novillo. Pintura para vivir (1979), Los dibujos de Gregorio del Olmo (1980) y Las pinturas murales de Vela Zanetti (1981). En 1985 se publicó su libro Reflexiones sobre mi poesía y quedaron sin editar sus memorias, que tienen como título Diario de un ex-muerto. Y como dijo el poeta: “Porque tu verso acerca a la belleza; / tu canto al ser, y el alma en tu armonía / comprende la razón de las campanas”.

Francisco Arias Solís

La peor paz es mejor que la mejor guerra.

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José Rubia Barcia por Francisco Arias Solís

Lunes, Agosto 24th, 2009

JOSE RUBIA BARCIA
(1914-1997)

“Todos los caminos arrancan de la esperanza
y en la esperanza se quedan.”
José Rubia Barcia.

LA VOZ DE UN POETA GALLEGO EN U.S.A.

El poeta gallego José Rubia Barcia publica en 1940, durante su exilio en Cuba, dos libros de poemas, Noche de Galicia y Tres en uno. En Estados Unidos reúne en 1961 los poemas hasta entonces publicados (“Por tierra que todo es aire”, 1950, “Agora nos partimos”, 1950 y “Si supestes nunca de amor”, 1951) en Umbral de sueños. En la revista universitaria de California aparecen poemas en gallego que también se publican en su folleto Nova canción galega (1970), resurgimiento de la poesía popularizante cantada y en la antología Poetas españoles en los U.S.A. (1970), editado por F. Carenas. Posteriormente apareció sus Cantigas de ben dizer. Colaborando con Clayton Ehleman publicó en 1975 una excelente traducción al inglés del famoso poema de César Vallejo España aparta de mi este cáliz, que fue finalista entre las mejores traducciones poéticas en los Estados Unidos.

José Rubia Barcia nace en Ferrol el 31 de julio de 1934 y fallece en Estados Unidos en el año 1997. Estudia bachillerado en su ciudad natal. Se traslada a Granada en cuya Universidad se licenció en Filosofía y Letras con premio extraordinario. Su tesis doctoral versó sobre El collar de la paloma, una de las obras maestras de la literatura arábigo-española. En los primeros años de la guerra provocada por la rebelión militar del general Franco fue redactor del periódico madrileño Política. Fue agregado de la Universidad de Valencia y jefe de redacción de la revista Armas y Letras, órgano de Milicias de la Cultura. En los últimos meses de la guerra fue jefe de negociado de la Subsecretaria de Armamentos del Ministerio de la Guerra. Al final de la guerra civil se vio obligado a exiliarse a Francia, donde permanece en un campo de concentración y poco después logra llegar a Cuba. Se establece en La Habana, en donde durante cuatro años se dedica a la enseñanza, participa en la radio y en actividades dramáticas, colaborando, entre otras, en la Revista de la Universidad de La Habana y La Espuela de Plata. Fue uno de los fundadores de la Escuela Libre de La Habana, de la que sería director. También fue fundador y director de la Academia de Artes Dramáticas (ADAD), en la que impartió clases de Fonética e Historia del Teatro Aunque por breve tiempo contribuyó en los servicios radiales de La Voz de América. En 1942 continúa mostrando su interés por Valle-Inclán, interés iniciado en su ensayo Muerte y resurrección de V.I., publicado en España antes de la guerra, en 1936, con su libro de monografías D. Ramón María del Valle-Inclán. En 1943 consigue enseñar en la Universidad de Princeton, pasando poco después a Nueva York. En 1944, trabaja de comentarista y escritor del programa en español de la radio norteamericana de la Office of War Information. Ese mismo año marcha con su amigo Luis Buñuel a Hollywood y trabaja como escritor y director de doblajes en los estudios Warner Brothers. Escribe con Buñuel guiones cinematográficos, tales como, La novia de los ojos ensangrentados y La novia de la medianoche. En 1945 se casa con la joven actriz Eva López, en Los Ángeles. A partir de 1954 pertenece al claustro del Departamento de Español y Portugués de la Universidad de California, en Los Ángeles, del que llega a ser jefe durante un largo periodo, y, más tarde, profesor emérito de Literatura española.

En la universidad su actividad en la dirección de tesis orientadas a estudios valleinclanescos y gallegos en general se alterna con una rica producción de la que cabe destacar como más importantes: España y V. I. (1950), V. I. y la literatura gallega (1955), El esperpento, su signo universal (1968), y en inglés, dos de los más solventes y completos libros sobre la bibliografía y biografía del gran escritor: A Biobibliography and Iconography of V.I. (1960) y V.I. A Synoptic Wiew of his life and Works (1969). Sobre temas de literatura gallega cuenta además con: La Pardo Bazán y Unamuno (1960) y Eugenio F. Granell. La novela del indio Tupinamba (1961). Igualmente son destacables sus libros: Unamuno: Creator and Creation (1967) y Américo Castro and the Meagning of Spanih Civilization (1977).

En 1993 el profesor José Rubia Barcia fue galardonado en México con el Premio José Vasconcelos, uno de los galardones más relevantes del hispanismo. Y como dijo el poeta gallego: “Entre hombre y hombre la única diferencia es la intensidad con que se abrazan a las cosas que pasan y también la distancia que media entre cada uno y sus recuerdos”.

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Ernesto Guerra da Cal por Francisco Arias Solís

Domingo, Agosto 23rd, 2009

ERNESTO GUERRA DA CAL
(1911-1994)

“Ai, meu Sil,
meu meigo río
que tinhas os olhos verdes
e donairoso o feitío!”
Ernesto Guerra da Cal.

LA VOZ DE UN POETA EXILIADO EN NUEVA YORK

El poeta y crítico gallego Ernesto Guerra da Cal, amigo de Federico García Lorca y uno de los actores más distinguidos de La Barraca, ha dedicado una especial atención a los estudios luso-brasileños. En portugués escribió O renacimento galego contemporáneo (1965), sobre literatura de su tierra en el siglo XX, varios ensayos sobre navegadores portugueses en los Estados Unidos, las conmemoraciones “Henriquinas en Nova Yorque” y los importantes artículos con que contribuyó al Diccionario de Literatura Portuguesa, Galega e Brasileira (Lisboa, 1955-1957, tres tomos) dirigido por el profesor lisboeta Jacinto de Prado Coelho.

En 1954, Ernesto Laureano Román Guerra Pérez adoptó la nacionalidad estadounidense y cambió legalmente su nombre por Ernesto Guerra da Cal, con el apellido de la madre en primer lugar.

Ernesto Guerra da Cal nace en Ferrol el 19 de diciembre de 1911 y fallece en Lisboa el 28 de julio de 1994. Cuando sólo contaba un año de edad, muere su padre. Su infancia transcurre en Quiroga (Lugo). En Madrid cursa estudios de bachillerato y de Filosofía y Letras. Participa en las protestas estudiantiles contra la dictadura de Primo de Rivera. Tras la rebelión militar del general Franco se alista en las Milicias Galegas y combate en el frente de Toledo. En 1937 aparece en la revista Nova Galiza, su poema “Mariñeiro fusilado”, su primera publicación literaria. El final de la contienda española le sorprende en Nueva York, realizando una misión para el gobierno de la Segunda República. Logra entrar en el cuerpo docente en la University of New York City, después de doctorarse en la Columbia University, de la misma ciudad, con una tesis que publicó en 1954, Lengua y estilo de Eça de Queiroz. Antes en el Columbia Dictionary of Contemporary European Literature (1947), es autor de la introducción a la “Portuguese Literature” y de las entradas correspondientes a una veintena de prestigiosos escritores portugueses. En la Encyclopedia of World Literature (1946) escribió un ensayo de carácter general sobre “Galician Literatura”, y en la edición de 1957, otro sobre Alfonso el Sabio. Colabora en la Grotier International Encyclopedia con artículos sobre autores portugueses y en European Authors, Catholic Encyclopedia y The Encyclopedia Americana (1967), con sendos estudios sobre Eça de Queiroz, el escritor objeto de su tesis. Al frente del Programa de Estudios Doctorales en Portugués, que él creó, ha dirigido varias tesis sobre temas de literatura portuguesa del siglo XIX. Las universidades de Bahía y Coimbra le confirieron, respectivamente, el título de “doctor honoris causa”. En 1977, ya jubilado, se establece en Estoril. En 1984 y 1987 vuelve a Galicia para participar en el I y II Congressos internacionais da Lingua Galego-Portuguesa, organizados por la Associaçom Galega da Lingua, de los cuales es nombrado Presidente de Honor.

En la creación lírica que distingue a Da Cal, destacan los libros Lua de alén mar (1959), este libro recoge poemas de 1939 a 1958, Poemas (1961), Río de Sonho o Tempo (1962), Motivos de eu (1966), Futuro imemorial (1985), Deus, morte, amor e outras bagatelas (1987) y Espelho cego (1990). Sus obras poéticas son de gran interés en la evolución de la poesía gallega en el siglo XX. Como en otros casos, la distancia y el exilio, la lejanía de lo añorado, en vez de desdibujar los firmes trazos reales de Galicia, los sublima. Y como dijo el poeta gallego: “Sôbre o meu pobre Eu de cada día / que paulatinamente / vou deixando ficar / sôbre a herba do tempo / como per de serpente / valdeiro / abandonado / transparente”.

Francisco Arias Solís

La paz pide una oportunidad.

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Fernando Valera Aparicio por Francisco Arias Solís

Sábado, Agosto 22nd, 2009

FERNANDO VALERA APARICIO
(1899-1982)

“… a la hora ya próxima, para unos de la libertad,
para otros del regreso, todos los que no desertaron de la lucha
podrán presentarse ante el pueblo con la cabeza erguida
del honor conservado y con la conciencia satisfecha
del deber cumplido.”
Fernando Valera Aparicio.

LA VOZ DEL ÚLTIMO JEFE DE GOBIERNO REPUBLICANO EN EL EXILIO

El 28 de febrero de 1971, el presidente de la República en el exilio, José Maldonado González, designa como jefe de Gobierno a Fernando Valera Aparicio, el escritor extremeño que representaba a Valencia en las Cortes Constituyentes de 1931. Desde esa fecha, la pareja Maldonado-Valera, con sus colaboradores en París, representa la legitimidad republicana en el exilio. En un discurso pronunciado por Valera en el Ayuntamiento de Lyon, afirmó que habría siempre Gobierno de la República en el exilio “hasta que el pueblo español fuera libre para elegir un nuevo Gobierno representativo de la voluntad actual de la nación”. Tras las elecciones generales legislativas de España del año 1977, celebradas el 15 de junio, el último presidente de la República en el exilio, José Maldonado, y el último jefe de Gobierno, Fernando Valera, firmaron en París, el 21 de junio de 1977, una declaración en la que se manifiesta: “Las instituciones de la República en el exilio ponen así término a la misión histórica que se habían impuesto. Y quienes la han mantenido hasta hoy se sienten satisfechos porque tienen la convicción de haber cumplido con su deber”.

El político y escritor Fernando Valera Aparicio nace en Madroñera, Cáceres, el 20 de febrero de 1899 y fallece en París el 13 de febrero de 1982. Familiar del escritor Juan Valera e hijo de un médico, a edad muy temprana pierde a sus padres y queda al cuidado de su abuela. En el Instituto de Cáceres cursa el bachillerato. Estudia Filosofía y Letras en la Universidad de Salamanca, donde fue alumno de Miguel de Unamuno. En 1917 llega a Valencia y trabaja en el Cuerpo Administrativo del Catastro y al poco tiempo oposita al Instituto Geográfico y Estadístico. Contacta con Vicente Blasco Ibáñez. Colabora en diarios y revistas y dirige el periódico El Pueblo. Ingresa en la masonería y en Alianza Republicana, partido que se integraría, en 1929, en el Partido Radical Socialista del que Valera fue uno de sus fundadores. En las elecciones municipales celebradas el 12 de abril de 1931 que determinaron el advenimiento de la Segunda República, es elegido concejal del Ayuntamiento de Valencia. En las elecciones a Cortes Constituyentes celebradas ese mismo año fue elegido diputado por Valencia. Disuelto el Partido Radical Socialista, en 1936 es elegido diputado por Badajoz por Unión Republicana. Director general de Agricultura con Azaña, dimitió por los lamentables sucesos de Casas Viejas, y subsecretario de Justicia con Martínez Barrio, Posteriormente fue subsecretario de Comercio y de Obras Públicas y director general de Comunicaciones con el gobierno de Largo Caballero. Se exilia en febrero de 1939 en Francia, y después, pasando por Marruecos, en México y, nuevamente, Francia. Durante su destierro ha sido en Francia profesor de Griego y de Literatura española y en México, profesor de la Academia Hispano-Mexicana y traductor de griego en la Universidad Nacional Autónoma de México. Fue colaborador de la prestigiosa revista Cuadernos del Congreso por la Libertad de la Cultura, cuyo primer número apareció en París, en mayo de 1953, también colaboraron en ella otros intelectuales españoles exiliados como Salvador de Madariaga, Luis Araquistain, José Ferrater Mora, Américo Castro, Adolfo Salazar, Claudio Sánchez-Albornoz, Francisco Ayala, Ramón J. Sender, Guillermo de Torre, etc. Participa en la integración de las nuevas formaciones republicanas creadas en la posguera como Acción Republicana Española (ARE) y Asociación Republicana y Democrática Española (ARDE) y, en 1962, asiste como delegado de la República Española, al denominado por los fascistas, “Contubernio de Munich”. En su largo exilio, fue ministro de Hacienda en el gobierno de Rodolfo Llopis, ministro de Hacienda y Justicia y vicepresidencia y Hacienda, respectivamente, en los dos gobiernos de Álvaro de Albornoz, ministro de Estado y ministro de Estado y Relaciones Internacionales, respectivamente, en los dos de Félix Gordón Ordax, ministro de Estado y secretario del Consejo de Ministros en el de Emilio Herrera, ministro de Negocios Extranjeros en el de Claudio Sánchez-Albornoz, y, finalmente, fue el último jefe de Gobierno republicano en el exilio.

Entre sus numerosas obras destacan: Introducción a la Filosofía (1930), Liberalismo (1930), Alma republicana tópicos conservadores (1935), El sendero inmóvil (1944), Diálogos de las Españas (1963), Actualidad de la idea federal (1964), Evolución de España (1967), Reivindicación de un pueblo calumniado (1968), Socialismo libre frente a mitología revolucionaria (1973), Ni Caudillo ni Rey: República (1974), Mitos de la burguesía (1976), Autonomía y federación (1977) y Los mal llamados años de la Segunda República (1978).

Y como dijo, el último jefe de Gobierno republicano en el exilio, al finalizar su discurso pronunciado con sencilla elegancia en el teatro Alhambra-Maurice Chevalier de París, el 15 de enero de 1967 : “¡Creo en el pueblo, creo en España, creo en la libertad!”.

Francisco Arias Solís

No se puede ser libre más que entre libres.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad dedicado a Benedetti.

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José Ramón Arana por Francisco Arias Solís

Viernes, Agosto 21st, 2009

JOSÉ RAMÓN ARANA
(1905-1973)

“Nadie vendrá a llorarte…
Sólo el viento
avivará el clavel que me ha nacido
frente a esta ciega soledad sin llanto,
frente a este túnel negro en que se esfuman
tus manos de cerezo en primavera.”
José Ramón Arana.

LA VOZ DEL GRAN DESCONOCIDO

En 1942, en México, aparece el libro poético más importante de José Ramón Arana, A tu sombra lejana, que ya, un año antes, había publicado en Santo Domingo, Ancla, libro escrito casi totalmente antes de su salida de España, al que le había añadido algunos poemas nuevos de momentos dolorosos vividos en su exilio. A tu sombra lejana es un testimonio de una terrible guerra y de los campos de concentración sufridos. Garvisu, o “Gurs” -nombre de uno de los campos-, se denomina una parte, muy dramática, del libro. El sentimiento solidario de Arana se extiende por todo el libro hasta el punto que su comprensión y compasión llegan hasta los jóvenes muertos en el otro lado.

El poeta, novelista y ensayista José Ramón Arana, nombre inventado para salir de España después de la guerra, y, cuyo verdadero nombre era José Ruiz Borau, nace en Garrapinillos, Zaragoza, el 13 de marzo de 1905 y fallece en Zaragoza el 23 de julio de 1973. La muerte de su padre, un maestro rural, acelera la entrada en la segunda infancia. A los doce años tiene que trasladarse a Zaragoza para trabajar en una imprenta. Su jornada eran de diez horas y su salario de veinticinco céntimos de peseta al día. Después trabaja en un comercio, fábricas, talleres, oficinas, dos temporadas de capea. Con veinte años se casa con Mercedes Gracia. Marcha a Barcelona donde trabaja nuevamente en talleres y almacenes, hasta terminar en la fundición, conocida popularmente como “Can Girona”, de Pueblo Nuevo, con doce horas diarias de trabajo, y el domingo o el sábado dieciocho, para cambiar de turno. Vuelve a Zaragoza e ingresa en el Banco Hispanoamericano. Fue miembro de la comisión ejecutiva socialista de Aragón y dirigente sindical de la federación de banca y bolsa de la Unión General de Trabajadores. Formó parte del Consejo de Aragón por UGT, desempeñando la cartera de Hacienda. Al finalizar la guerra provocada por la rebelión militar del general Franco, pasa a Francia. Al salir de campo de concentración de Gurs se marcha a Bayona, donde se encuentra la periodista María Dolores Arana, con la que parte hacia Marsella para embarcarse en el vapor “La Salle” hacia La Martinica, de donde pasaron a la República Dominicana y, con posterioridad, a México, donde se dedicó a diversas actividades y al comercio de libros. Fundó la revista Las Españas, con Manuel Andújar, una de las revistas más importantes del exilio español, que vio la luz por vez primera en la ciudad de México, el 29 de noviembre de 1946. En uno de sus editoriales, escribe Arana: “España, allí, no tiene voz… Pero España puede tener voz más allá de sus fronteras, donde quiera que haya un núcleo de españoles viviendo en libertad”. En julio de 1957, Las Españas dio paso a Diálogo de Las Españas. Arana colaboró también en Comunidad Ibérica. Sobre su actividad mexicana debe verse el libro del vasco Simón Otaola, La librería de Arana (1952). A mediados de 1972, regresa a España con Elvira Godós, con quien se había casado el 29 de diciembre de 1960, estableciéndose en Castelldefels.

José Ramón Arana sigue siendo uno de los narradores del exilio peor conocidos, pero merece un lugar destacado, por el clasicismo y expresividad de su prosa. Arana, poeta y ensayista también, es narrador poco fecundo, pero de una vibración y autenticidad notables. Su obra narrativa está compuesta por una novela corta y varios relatos recogidos en El cura de Almuniaced (1950), trágica historia de un sacerdote en los primeros días de la guerra, y por un libro de memoria anoveladas, Can Girona (1972), subtitulado “Por el desván de los recuerdos”, comienzo de una serie de memorias, de gran vigor estilístico y lucidez conceptual, interrumpida por la muerte del autor.

Otras obras destacadas de Arana son, los libros de versos Mar del Norte, Mar Negro, publicados en 1938, y los libros de ensayo, Antonio Machado y Pablo Casals (1957), Esta hora de España (1962), De pereza mental (1967) y Cartas a las nuevas generaciones españolas (1968), publicado en “Colección Perspectivas Españolas” de Finisterre, con el seudónimo de “Pedro Abarca”. Y como dijo el escritor aragonés: “Un hombre libre por carácter o convicción nunca es liberticida. Y hacerlo esclavo es imposible”.

Francisco Arias Solís

No disparar donde haya niños. Stop.
En la gloria no necesitamos más ángeles.

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Alejandro Finisterre por Francisco Arias Solís

Jueves, Agosto 20th, 2009

ALEJANDRO FINISTERRE
(1919-2007)

“ Yo tengo para mí que el origen de todos nuestros males
es la falta de un ideal colectivo, de una común tarea,
de un programa de vida con perspectiva histórica.”
Alejandro Finisterre.

LA VOZ DEL EDITOR E INVENTOR DEL FUTBOLIN

En 1947 llega México el poeta, editor e inventor Alejandro Finisterre, por ello, cronológicamente no puede figurar estrictamente entre los exiliados gallegos durante o inmediatamente después de terminada la guerra -guerra que sufrió muy joven, habiéndose exiliado en Francia, y, posteriormente en Ecuador y Guatemala-, pero ha desarrollado una labor editorial copiosísima, que ha permitido dar a conocer la poesía de los españoles en el exilio. Antes de la guerra funda con el poeta Rafael Sánchez Ortega la revista Paso a la Juventud, y en ella colabora con juveniles composiciones en gallego. En 1949 es nombrado secretario de redacción de L’Espagne, dirigida en París por el diputado español exiliado Rafael Gasset. Dejando a un lado sus actividades teatrales y editoriales -entre otras las de la obra total de León Felipe, que le nombró su albacea literario-, que suman más de cien volúmenes, destaquemos tan sólo una rica antología, Poesía de Galicia (1962), que contiene cerca de cien poetas gallegos y el número 1 de lo que el editor llama Compostela. Revista de Galicia (1967), volumen de 908 páginas, ricamente ilustrado, que contiene veinte trabajos -ensayos, poemas, crítica, etc.-,entre los que descuellan “Rosalía de Castro”, por Luisa Carnés, el “Paralelo de las lenguas castellana y francesa del P. Feijoó”, por Amancio Bolaño y la edición del Macías, de Larra.

Alejandro Finisterre, cuyo nombre real era Alejandro Campos Ramírez, nace en Finisterre el 6 de mayo de 1919 y fallece en Zamora el 9 de febrero de 2007. Hijo de un fabricante de calzado, a la edad de cinco años se trasladó con su familia a A Coruña y, más tarde, marchó a Madrid a cursar el bachillerato. Pero el negocio del padre sufrió una quiebra y al no poder pagar los estudios, el profesor le puso a corregir los ejercicios de los párvulos. Tuvo que trabajar como albañil y posteriormente en una imprenta. En la capital de España conoció a León Felipe. Tras la rebelión militar del general Franco, una de las bombas lanzadas sobre Madrid, en noviembre de 1936, le sepultó entre cascotes. Fue trasladado a Valencia y seguidamemte al hospital de la Colonia Puig de Montserrat, donde desarrolló la idea del futbolín, que patentaría al inicio de 1937. Finalizada la guerra se exilió en Francia, a la que pasó cruzando los Pirineos a pié, en dicho trayecto perdió la patente del futbolín. Desde allí marchó a Ecuador donde fundó y dirigió la revista de poesía universal Ecuador 0º 0′ 0”. Precisamente en una edición facsimilar de Ecuador 0º 0′ 0′, se publicaría, más tarde, en México la famosa revista malagueña Litoral en el exilio (Tercera Época. Cuadernos mensuales de poesía, pintura, y música) bajo la dirección de José Moreno Villa, Emilio Prados, M. Altolaguirre, Juan Rejano, Francisco Giner de los Ríos. En Guatemala fabricó sus futbolines y conoció al Che. Tras el golpe de estado del coronel Castillo Armas fue detenido y obligado a volver Madrid. En el vuelo amenazó al piloto con unos simulados explosivos si no ponía rumbo a México. En este país fundó la famosa editorial Finisterre y fue redactor de El Nacional. En 1973 organizó en México, en el bosque de Chapultepec, un gran homenaje a León Felipe. Con la transición política española, regresó a España, estableciéndose en Aranda del Duero (Burgos). Fue nombrado miembro de la Real Academia Gallega. Durante toda su vida, Finisterre ejerció de gallego y español, y nos dejó dicho: “Antes de nacer a la República nací español”.

Francisco Arias Solís

Paz, queramos paz.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad

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