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Francisco Suárez por Francisco Arias Solís

Domingo, Abril 4th, 2010

 

FRANCISCO SUÁREZ

(1548-1617)

La felicidad no consiste en las muchas cosas poseídas

sino en el modo de gozarlas, aunque sean menos.”

Francisco Suárez

LA VOZ DEL MÁS MODERNO DE LOS ESCOLÁSTICOS

Suárez fue el más moderno de los escolásticos y el más escolástico de los modernos. Heredero de toda la Escuela, supo llevarla a su punto de madurez más avanzado; después de él pronto se producirá la decadencia de la ancestral tradición milenaria. Pero la proyección del doctor eximius fue intensa y duradera. En los medios católicos, tuvo numerosos discípulos y fue continuado por una pléyade de maestros. Para los protestantes, fue por mucho tiempo un modelo. El gran filósofo andaluz está presente incluso en el seno de la filosofía nueva de la edad barroca y luego de la Ilustración. Su pensamiento ocupa un importante lugar en el pensamiento español y constituye un giro capital en la evolución de la especulación mundial.

Francisco Suárez nació en Granada el 5 de enero de 1548. Fue muy pronto tonsurado; estudiante en Medina del Campo y después en Salamanca, donde siguió los cursos de Mancio de Corpus Christi, Juan de Guevara y Enrique Henríquez, en 1564 entró en la Compañía de Jesús donde recibió las enseñanzas de Andrés Martínez. Poco después fue profesor en Segovia, Salamanca, Valladolid, y Alcalá. Llamado a Roma e 1580, permaneció allí durante cinco años, muy unido a Belarmino y el Papa. De regreso a España, enseñó en Alcalá, donde sus primeros libros le comportaron dificultades por parte de los censores dominicos. En 1593, se reintegró a Salamanca, donde enseñó con una brillantez cada vez mayor: en el colegio jesuita del Aspirantado escribiría, en 1597, su obra maestra, las Disputaciones metaphysicae.

En este mismo año, nombrado profesor de la cátedra de Primo de Coimbra a instancias de Felipe II, implantó allí durante mucho tiempo el pensamiento salmantino hasta 1615 que obtuvo su jubilación, marchando a Lisboa, dos años antes de su muerte, ocurrida en dicha ciudad el 25 de septiembre de 1617. Las controversias que tuvo que sostener debido a su fama no alteraron nunca su serenidad de fondo, a pesar de su carácter quisquilloso y combativo. Por su inmensa cultura y puntualidad doctrinal, y también por su fervor religioso, Suárez recibió el nombre de doctor eximius et pius, es el más eminente representante de la escolástica barroca.

Escrito a la vez contra el protestantismo, que defendía el derecho divino de los soberanos, y contra todos los naturalistas más o menos cínicos, el De legibus analiza en primer lugar la ley en general, para después estudiar las diversas clases de leyes y las cuestiones que éstas suscitan.

El análisis del principio de soberanía es mucho más avanzado que en los autores que le precedieron. En la obra de Suárez, el poder es dado por Dios a toda la comunidad política y no solamente a tal o cual persona: contra el cesarismo y los legistas, el maquiavelismo y el luteranismo, Suárez elabora, en suma, la teoría de la democracia, que profundiza más en su Defensor fidei. La noción de pacto o de contrato social aparece ya en el doctor eximius: la comunidad política se constituye por una primera entente entre individuos o familias; ésta puede delegar el poder a un grupo o a una sola persona, por medio de un segundo pacto, que Dios deja a nuestra discreción. Por regla general, la democracia, es decir el gobierno directo del pueblo por el pueblo, será la forma más natural de gobierno, y no necesita de una institución particular, pues es conforme a la espontaneidad de nuestro ser.

Mas aún, el De legibus se dedica metódicamente a fundar el derecho internacional. En ella el género humano es concebido como algo que forma una unidad no sólo específica, sino incluso moral y política. Ya ahí, el precepto evangélico de amor universal a nuestro prójimo, sin distinción de raza o de patria, nos invita a considerar la humanidad como un solo cuerpo. Pero hay más: aunque cada Estado sea una comunidad perfecta y autosuficiente, tiene, en cierta medida, necesidad de los otros Estados, ya sea para satisfacer tal o cual carencia, ya para aumentar sus posibilidades. Así pues, cada grupo nacional forma parte de la comunidad internacional, que es superior a aquél, natural y moralmente.

De todo lo cual se sigue que es indispensable un derecho internacional para regir esta sociedad universal. Este derecho tiene dos fuentes en primer lugar, el derecho natural, surgido de la razón; después, el derecho de gentes, surgido de los usos locales y particulares de cada nación, que vienen a completare el derecho natural en innumerables puntos.

Suárez en lugar de rechazar, como la mayoría de los humanistas, la tradición de cuatro siglos escolásticos la sopesa y discute punto por punto, separando cuidadosamente los elementos válidos de los caducos. Y como dijo el filósofo andaluz: “La comunidad política es libre por derecho natural y no está sujeta a ningún hombre fuera de ella, sino que ella misma en su totalidad tiene el poder político que es democrático mientras no se cambie.”

Francisco Arias Solís

El futuro se gana, ganando la libertad.

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Francisco Bances Candamo por Francisco Arias Solís

Domingo, Julio 12th, 2009

FRANCISCO BANCES CANDAMO
(1662-1704)

“Digo todo cuanto siento
del general al soldado;
si por esto no he medrado
por esto vivo contento.”
Bances Candamo.

LA VOZ DEL DRAMATURGO OLVIDADO

Bances Candamo puede considerarse el último de los comediógrafos del Siglo de Oro, el final definitivo de la línea calderoniana. En algunas de sus comedias de historia nacional, Bances reacciona contra el falso concepto del honor extendido en la época, señalando la conducta personal como única fuente de honor.

Francisco Antonio de Bances y López-Candamo nació en Sabugo, aldea asturiana en las proximidades de Avilés, e1 26 de abril de 1662. Su madre, viuda y probablemente falta de recursos lo envía niño aún a Sevilla, al cuidado de un tío canónigo. Cursó allí estudios y recibe muy joven órdenes menores. De su Teatro de teatros de los pasados y presentes siglos, se desprende que en Sevilla también terminó su carrera, llegando a doctor de Sagrados Cánones. Pasa a Madrid y a los veintiún años ya lleva fama de poeta. Protegido por Carlos II, se convierte en poeta palatino, y ante la Corte se representan muchas de sus comedias. Herido gravemente por aquellas fechas (1683), según unos por enemistades literarias y según otros por duelo, el propio rey se interesa por él diariamente y le envía sus médicos, y se dice que se mandó a enarenar su calle para que no le molestase ningún ruido mientras se reponía. Se sabe que en 1691 tuvo un hijo natural, Félix Leandro José; y que, asqueado por los tiquismiquis, envidias y rencillas de literatos y poetas, abandonó la Corte para convertirse en un burócrata. Desempeñó varios cargos: primero fue nombrado administrador de rentas de Cabra, y seguidamente en 1694, visitador general de alcabalas en Córdoba, Sevilla, Málaga, Jerez, Sanlúcar, Gibraltar y Ronda, cargo que desempeñó con eficacia y honradez, teniendo que ir incluso a Ceuta para abastecer de provisiones a la plaza que estaba sitiada por el rey de Mequínez. En 1697 fue nombrado administrador de las Rentas Reales de Ocaña y su jurisdicción. Le revoca Hacienda el nombramiento quedando Bances cesante, y tiene que intervenir el propio rey, que le encomienda las superintendencias de Cuenca, Ubeda, Baeza y San Clemente y al final es mandado el calidad de juez inquisidor a Lezuza (Albacete), donde muere casi repentinamente el 8 de septiembre de 1704.
En la copiosa producción dramática de Bances tropezamos con todos los géneros vigentes en el teatro del siglo XVII: entremeses y bailes (Las visiones, El astrólogo tunante, El flechero rapaz); autos (El gran químico del mundo, El primer duelo del mundo, La mística monarquía); comedias de historia nacional (Más vale hombre que el nombre, El sastre del Campillo o Duelos de amor y de celos, La inclinación española y musulmana nobleza, El español más amante y desgraciado Macias); de historia clásica (El esclavo en grillos de oro, Cambises triunfante en Menfis); de historia extranjera (Quién es quien premia al amor, La Garretiera de Inglaterra, Sangre valor y fortuna, El Austria en Jerusalén); costumbristas (El duelo contra su dama, Por su rey y por su dama); filosóficas (La piedra filosofal); religiosas (El vengador de los cielos y rapto de Elías, San Bernardo Abad, en colaboración con Juan Claudio de la Hoz y Mota; La Virgen de Guadalupe); mitológicas (Duelos de ingenio y fortuna); y algunas zarzuelas (Cómo se curan los celos y Orlando furioso, El imposible mayor en amor lo vence amor).
La preparación teológica que Bances Candamo poseía otorga a sus autos un puesto de primera importancia en ese arte menor del teatro religioso.
Las mejores comedias de Bances han de buscarse entre las de historia nacional: El sastre del Campillo, sobre la oposición de León y Castilla, con duelos caballerescos, intrigas amorosas, damas disfrazadas de caballeros, traiciones, etc., todo muy bien dosificado; El español más amante y desgraciado Macías, ya llevado a la escena por Lope de Vega en Porfiar hasta morir, y, sobre todas, Más vale el hombre que el nombre, en la que reacciona briosamente contra el duelo, “¡Ay de España, si no quita / esta costumbre de España!”, y contra el falso concepto del honor, destacando a cada paso la conducta como el mayor timbre de nobleza.
Sin ser mejor que otras, la obra que más prestigio dio a Bances en su tiempo es La piedra filosofal, urdida con retazos de La vida es sueño de Calderón. Bances Candamo es autor también de un poema épico incompleto, en octavas reales, El César africano, sobre la conquista de Túnez por Carlos V; y de una colección de Obras líricas en las que hay poemas notables, como el soneto Vida de aldea, o el romance histórico A la imagen de Santa Magdalena de Pedro de Mena, rico en pasajes de alto valor descriptivo. Y como dijo el poeta asturiano: “Que aquel que afectado ves, /es haciéndose a sí mal, / verdugo del natural / y mártir del interés”.
Francisco Arias Solís

La primera víctima de la guerra es la infancia.

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Gerald Brenan por Francisco Arias Solis

Martes, Julio 7th, 2009

GERALD BRENAN
(1894-1987)

“A cavar, a plantar, a soñar de nuevo aprendió
y en la paz profunda a amar.”
Gerald Brenan

LA VOZ DE UN ENAMORADO DEL SUR

Gerald Brenan es una de las figuras más admirables de la cultura española de siglo XX. Títulos como el Laberinto español, Historia de la literatura española, San Juan de la Cruz, El rostro de España o Al Sur de Granada son libros imprescindibles hoy día para cualquier estudioso o simple interesado por la historia, la literatura y la antropología españolas. El rostro de España estuvo prohibido durante décadas en España, debido a que en su capítulo sobre Granada, Brenan daba por primera vez la pista del lugar exacto donde fue ejecutado y enterrado Federico García Lorca.

El famoso y reconocido hispanista Edvward Fitz Gerald Brenan nace en Sliema, isla de Malta, el 7 de abril de 1894. Al poco de nacer cayó gravemente enfermo y su padre, el teniente Brenan, solicita el traslado al cuartel general de su regimiento en Irlanda.

Los primeros tres años de su vida los pasa Gerald a caballo entre la familia de su madre en Irlanda y la de su padre en las cercanías de Londres. En 1897 zarpa para África del Sur. En 1899, llega a Sri Lanka, donde contrajo el tifus. En 1903 Gerald empezó sus estudios en Winton House, cerca de Winchester, en el condado de Hampshire. En 1908 Brenan entró en el Radley College (Abingdon, Oxfordshire). Sus padres habían decidido que siguiera la carrera militar. Al terminar su último año en Radley, Gerald se fuga en compañía de su amigo Hope. Brenan y Hope se reunieron en Francia, compraron un burro, “Mr. Bird”, y con poco dinero y unos cuantos libros se pusieron en ruta hacia el oriente. Brenan estaba influenciado por la sensibilidad similar a la predicada por el grupo Blomsbury con cuyos mandatarios mantuvo estrechas relaciones.

A principios de 1913, Brenan vuelve a su casa de Miserden. En la primavera de 1914 parte hacia Alemania para estudiar la lengua alemana. Al estallar la guerra se une al Quinto Batallón del Regimiento Gloucester. Cuando se licenció el día 14 de abril de 1919 ya había ascendido a capitán. El domingo 28 de septiembre de 1919 llega a La Coruña. Después de visitar Lugo, Astorga, Ávila, Madrid, Toledo, Aranjuez y Granada, recorre Las Alpujarras, y en el pueblo de Yegen (“Para mí, Yegen supuso la libertad” diría el escritor años más tarde, “la oportunidad de encontrarme a mí mismo y sentirme, por primera vez libre”), se alquiló la casa que hoy se conoce como “la casa del inglés”. Allí se encontró con un país y unas gentes que lo rebautizaron con el nombre de don Gerardo y que él no tardaría en adoptar como propio. La famosa época de Yegen va desde enero de 1920 hasta el 31 de mayo de 1934, fecha de la compra de una casa en Churriana, provincia de Málaga. Yegen fue testigo de su nacimiento y desarrollo como escritor profesional y también de sus primeros enamoramientos apasionados. En mayo de 1930 volvió a Inglaterra donde se hizo amante de la poetisa y novelista norteamericana Galmel Woolsey, con la que se casó en abril de 1931 en Roma.

El 18 de julio de 1936 le sorprendió en su casa de Churriana, a ocho kilómetros de la capital malagueña donde se había instalado a raíz de su matrimonio y donde Brenan había continuado recibiendo visitantes ilustres como Beltrand Russell. Y serían, precisamente, la vivencia de aquellos trágicos acontecimientos y su eventual dedicación periodística como corresponsal de guerra, los dos motivos que más decisivamente influirán en la posterior evolución de toda su obra investigadora y literaria. Forzado, en efecto, a abandonar España por su simpatía y apoyo al Gobierno republicano, Brenan se olvidó en principio de su vocación poética y se dedicó durante varios años a preparar y escribir su libro El laberinto español para comprender la historia reciente de España.

En septiembre de 1936 Brenan sale de España y después de mucho ir y venir, se establece en Aldbourne, donde alcanza su madurez como escritor. Su primera obra de esta época es Laberinto español. Gerald regresa a España, y en junio de 1953, empieza su segunda época de Churriana. En 1970 se traslada a la casa de la Cañada de las Palomas en Alhaurín el Grande, provincia de Málaga. En 1976 Gerald encuentra “la casa de sus sueños “ en Mecina Fondales y efectúa la compra de este nuevo hogar enclavado en Las Alpujarras. En 1977 Brenan realiza otra vuelta a sus orígenes el primer y único libro de poemas, The Magnetic Moment. En 1978 publica su último libro. En mayo de 1984 Gerald es trasladado a una residencia de ancianos londinenses. Al mes siguiente Brenan vuelve a su casa de Alhaurín el Grande. El 19 de enero de 1987 muere Gerald Brenan en el Hospital Civil de Málaga.

El destello poético, el genio crítico y la vivacidad intelectual y humana de este enamorado del Sur quedan patentes en la última de sus obras Thougts in a Dry Season, que recoge una serie de sentencias, aforismos y citas literarias sobre arte, filosofía y religión, literatura, sueños, personajes y lugares, que suponen en conjunto el testamento breniano. ”La literatura española –nos dijo Brenan- sobresale sobre todo por su poesía, pero también ha producido dos muy buenas novelas y un gran novelista, por no hablar de un brillante escritor satírico, Quevedo. La Celestina (…), Don Quijote (…) y Pérez Galdós (…)”.

“Vine a Andalucía como se va a una Universidad –contaba Brenan-, pero sin clases ni profesores ni más compañeros que mis propios libros. Por supuesto no podía imaginarme que terminaría quedándome aquí para casi toda mi vida”.

Brenan descendiente de una aristocrática familia inglesa es como la reencarnación de la bohemia de principios del siglo XX. Gerald asume una España peculiar, la vive se adentra en ella. Se marcha y vuelve de su raíz a su enamoramiento del Sur. Quizá entre todas, su novela trepidante, intensa, que es su vida, sea su mejor novela. En ella una parte importante es España. En 1985, les fueron a ver en su casa de la Cañada de las Palomas, con motivo de un homenaje en su 91 cumpleaños, tras preguntarle si quería escribir unas palabras, contestó con voz débil: “sí, quisiera escribir otra vez sobre España”.

Francisco Arias Solis

Solidaridad con el pueblo hondureño.

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Gracias.

Jacinto Benavente por Francisco Arias Solís

Domingo, Julio 5th, 2009

JACINTO BENAVENTE
(1866-1954)

“Dices bien; la vida es bella
aunque el amor no es eterno.”
Jacinto Benavente.

LA VOZ DEL AUTOR FAVORITO DE LA BURGUESIA

Un contemporáneo muy alejado de la temática noventayochista, Jacinto Benavente, se vincula a la generación del 98 por sus intentos renovadores. En esencia su teatro arranca en El nido ajeno (1894), del realismo de un Enrique Gaspar, tan contrario al efectismo de la alta comedia de Echegaray, para ir limando aristas formales y temáticas y alcanzar un tono medio de finura y elegancia característico de su dramaturgia. Oscila Benavente entre el realismo y el costumbrismo levemente tocado por el preciosismo que habían impuesto la época y el público burgués, al que divertía enfocando sus propios problemas con trazos irónicos. Su teatro sabe burlarse con malicia de una sociedad cosmopolita, adinerada y vacía que se aburre frívolamente en medio de su aristocracia de sangre o de papel moneda. El escepticismo es tanto en el dramaturgo que ni siquiera fustiga a esas clases sociales con saña: sonríe irónico, hace sátiras sin recargar las tintas mediante burlas nada retóricas, pero que carentes de fuerza intrínseca llegaba a divertir incluso a los burlados. Teatro moralizador, en suma, que carece de grandes conflictos, que no plantea grandes pasiones ni saca a escenas grandes personajes; un teatro medio que iba por otro sendero que el de Echegaray, encontrando Benavente una fórmula dramática que le llevó a ser el autor favorito de la burguesía de su tiempo.

Desde 1914 –con el inicio de la primera guerra mundial, que tantos cambios aportaría a la vida europea-, Benavente manifiesta su compromiso ideológico de una manera clara, uniéndose al bando germanófilo y separándose así de los más significativos intelectuales de la época, que apoyaban moralmente a los aliados.

La postura germanófila de Benavente contribuye a clarificar el decidido carácter reaccionario de la ideología que traspone en su obra. El término “reaccionario” debería, en el caso de Benavente, paliarse (o agravarse) con una tendencia clara que existe en el autor ya desde sus comienzos, que bien podría señalarse como oportunismo y que, en definitiva, se concreta en su afán de supervivencia, en su interés por crear una obra que encuentre eco inmediato en una popularidad extraordinaria.

El 12 de agosto de 1866 nace Jacinto Benavente en Madrid, en el barrio llamado un día del “Mentidero” o de los cómicos. En el Instituto de San Isidro, inicia sus estudios de bachillerato y en la Universidad Central estudia la carrera de Leyes.

A Benavente le gustaban las tertulias en torno a una mesa de café. En 1887, concurre por primera vez a una tertulia literaria, que tenía su sede en el viejo “Café Iberia”, situado en la Carrera de San Jerónimo. Desde esa primera tertulia pasando por la del café Levante, del café Castilla, el de Lisboa y Marfil hasta la de El Gato Negro, en la calle del Príncipe, está comprendida toda su vida literaria.

En 1892 publica su primer libro Teatro fantástico y en 1893 sale a la luz Versos, expansión lírica de un temperamento poético que no le abandonará a lo largo de toda su obra literaria. En este último año aparece también la primera serie de su famosa Carta de mujeres.

En 1894 se estrena su primera comedia El nido ajeno. Su prestigio se consolida firmemente tras el estreno de La noche del sábado (1903)- El 9 de diciembre de 1907 se estrena en el teatro Lara la comedia Los intereses creados. Esta obra, con Señora ama, La noche del sábado y la que había de estrenarse más tarde La malquerida (1913), formarán el cuadrilátero de las principales obras de Benavente.

Benavente declaró haber puesto el arte por encima de todas las creencias. “Yo quiero el arte –dijo- libre de toda influencia sectaria”. En 1912 fue nombrado miembro de la Real Academia Española. En 1922, estando camino de Chile recibió la noticia de que se le había concedido el premio Nobel. En 1928, la censura gubernativa prohibe el estreno del drama Para el cielo y los altares, al considerar que el drama encerraba cierta tendencia revolucionaria. Benavente durante la guerra civil permanece en la llamada zona republicana: primero en Barcelona y después en Valencia. Si bien, se incorporó a la otra zona tan pronto como pudo. En 1948 es nombrado presidente de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles. El 14 de julio de 1954, a los ochenta y siete años, fallece en su casa de Madrid, después de una corta enfermedad.

Benavente y otros maestros literarios, que decimos, del 98, Unamuno, Antonio Machado, Valle Inclán, Baroja, Azorín, Juan Ramón Jiménez…, maestros del mejor estilo literario de España, han llevado el lenguaje literario español, en prosa y verso, a una de las más altas y perfectas etapas de madurez que le conocemos en el tiempo.

“Soy uno de los que creen que nuestro Benavente no tiene hoy quien le supere como autor dramático”, nos dijo Unamuno, de este maestro de los que le han seguido y de los que le han negado.

Francisco Arias Solís

Si quieres la paz, prepárate a vivir en paz con todos los hombres.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.
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Emilio Ballagas por Francisco Arias Solis

Viernes, Junio 19th, 2009

EMILIO BALLAGAS
(1908-1954)

“Si pregunta por mí, dile que habito
en la hoja del acanto y de la acacia.
O dile, si prefieres, que me he muerto.
Dale el suspiro mío, mi pañuelo;
mi fantasma en la nave del espejo.“
Emilio Ballagas.

LA VOZ DE LA LIRICA NEGRISTA

La lírica negrista se desarrolla en las Antillas en la segunda mitad del siglo XX movida por la atención que empieza a prestarse a partir de 1910, año en el cual Frobenius publicó Der Scharwarse Dekameron. Después de la Primera Guerra Mundial el agotamiento espiritual de los ambientes artísticos encontró en el motivo una evasión exótica. En París despertó numerosos entusiasmos, entre ellos el de Picasso que pobló de fetiches su arte, mientras Josephine Baker revelaba desde los escenarios europeos los secretos de la danza negra. Fue el periodo en que se descubrieron también los grandes músicos y poetas negros de los Estados Unidos.

La atención dedicada al negro en las Antillas, presencia directa y no pocas veces dominante, marcó dos corrientes en la poesía: una folklorista que se contentaba con un acercamiento epidérmico al tema, y la otra de signo más profundo que trataba de penetrar y expresar la compleja espiritualidad del alma negra. Como es sabido García Lorca, extrajo iluminaciones determinantes durante su estancia en Harlem entre 1929 y 1930 y del contacto directo con el mundo y la poesía cubana. Rafael Alberti pareció dar empuje con el “Poema del mar Caribe”, escrito tras su estancia en Cuba en 1935, al acento social de la poesía negra antillana.

Con Emilio Ballagas, al folklore se une, superándolo, una profunda participación humana. En el “Baile del papalote”, por ejemplo, él se convierte en intérprete feliz de la espiritualidad negra en la que actúan profundamente el rito y el animismo, en la “Comparsa habanera” lo que domina es el ritmo, mientras que en la “Elegía a María Belén Chacón” se impone el problema humano y social que da vida a una de las interpretaciones más sensibles de la condición negra americana.

Emilio Ballagas Cubeñas nace en Camagüey el 7 de noviembre de 1908. A los quince años ya había escrito un cuento y a los dieciocho publica su primer poema “Rostro de cara”. En 1926 se gradúa de Bachiller de Letras y Ciencias en el Instituto de Segunda Enseñanza de Camagüey . En 1928 comienza los estudios de Pedagogía en la Universidad de la Habana. En 1933 se doctora en Pedagogía y ocupa la cátedra de Literatura y Gramática en la Escuela Normal para Maestros de Santa Clara, cargo que desempeña hasta 1946. Colabora como redactor en el periódico La Publicidad. En 1937 viaja a Francia. En 1942 edita junto a otros poetas la revista Clavileño. En 1946 obtiene el título de Doctor en Filosofía y Letras de la Universidad de la Habana y al año siguiente se casa con Antonia López Villaverde. Se traslada a la Habana y es profesor en el Instituto de Segunda Enseñanza de Marianao. En 1951 obtiene con Cielo en rehenes el Premio Nacional de Poesía. Emilio Ballagas muere en La Habana el 11 de septiembre de 1954.

Emilio Ballagas es junto al puertorriqueño Luis Palés Matos, uno de los máximos representantes de la llamada “poesía negrista, negra o negroide”, cuyo iniciador fue Nicolás Guillén. Poesía que mediante el ritmo y los registros léxicos refleja la influencia de la cultura africana en el mundo americano.

Las composiciones de Ballagas son sensuales, dramáticas, dinámicas y de lenguaje propio. Su fama se debe sobre todo, a su producción negrista en Cuadernos de poesía negra (1934) y analogías fundamentales sobre el tema Antología de la poesía negra hispanoamericana (1944) y Mapa de la poesía negra americana (1946). En realidad, él representa una de las expresiones más logradas de la poesía pura. Desde Júbilo y fuga, hasta Elegía sin nombre, Nuestra Señora del Mar y Cielo en rehenes –libros reunidos más tarde en Obras poéticas (1955)- está documentado el proceso a través del cual ha pasado su lírica: de un verbalismo jubiloso –“gimnástico” lo han definido- del que es singular ejemplo el “Poema de la ele”, en las huellas de “Verdehalago” de Brull, a una doliente expresión romántica, para llegar finalmente a tonalidades neoclásicas. El periodo negrista es, sin embargo, uno de los momentos que mejor caracteriza a la poesía de Ballagas. Y como dijo el poeta cubano: “La carne es un laurel que canta y sufre / y yo en vano esperé bajo su sombra”.

Francisco Arias Solís

La paz no se reduce a la ausencia de guerras.

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José Nogales por Francisco Arias Solis

Jueves, Junio 18th, 2009

JOSE NOGALES
(1860-1908)

“¡Valiente soldado del Arte,
adiós, que luego nos veremos!…
También nosotros pronto iremos
con nuestra música a otra parte.”
Manuel Machado. A José Nogales.

LA VOZ DEL PERIODISMO MODERNO

José Nogales tenía sentido periodístico. Para un escritor tener sentido periodístico, en estricto sentido, es tener sentido del tiempo; del tiempo que vive y del tiempo en que vive (esto es, del tiempo suyo y del tiempo de los demás; del tiempo de todos y de su tiempo propio).

José Nogales Nogales nace en Valverde del Camino, provincia de Huelva, el 21 de octubre de 1860. Sin embargo, él se consideraba natural de Aracena. Su padre era notario. En Aracena estudia las primeras letras y marcha a Sevilla a estudiar Bachillerato. Allí comienza la carrera de Leyes. Nogales compaginaría sus estudios con el trabajo en los semanarios El Látigo y El Pensamiento Moderno. Antes de terminar la carrera, Nogales se marcha con unos amigos a Marruecos, en un navío contrabandista. “Fui a Marruecos a pasar unas semanas –nos cuenta Nogales- y pasé algunos años”.

En unión de un industrial inglés, Trinidad G. Absines, Nogales funda, dirige y realiza, prácticamente en solitario, casi dos años, el que fue el primer periódico de Marruecos, Al-mogreb Alaksa (El Lejano Occidente). Este periódico semanal siguió viviendo hasta bien entrado el siglo XX, en que se transformó en el Tangier Gazette.

Nogales inicia en el periódico marroquí una campaña contra la venta de esclavos que se practicaba en las plazas públicas. Es tanta la insistencia del periodista onubense, que los representantes europeos formularon ante su majestad xerifiana, una enérgica protesta por estos espectáculos de lesa humanidad, consiguiendo que la esclavitud fuese abolida. El Gobierno portugués condecoró a Nogales por esta campaña de humanidad y justicia.

En 1844 Nogales vuelve a España. Termina la carrera de Leyes y se establece en Huelva donde ejerce como abogado.

Desde el diario la Coalición Republicana emprende una campaña contra los métodos de explotación de la Compañía de Río Tinto, cuyo procedimiento de calcinación de las piritas producía unos humos que asolaban, poco a poco, todos los terrenos agrícolas sobre los que se posaban. Nogales consigue que la Compañía modifique sus sistemas y que abone las indemnizaciones a los perjudicados.

En los años finales de siglo José Nogales es secretario del Ayuntamiento de Niebla, bibliotecario de la Diputación Provincial de Huelva, se casa, y se dedica reposadamente a escribir. Aparecen sus primeros libros Mosaico, Leyendas y tradiciones de la Sierra y Nuevas cartas del Caballero de la Tenaza.

Las calidades literarias de Nogales se muestran en toda su belleza en los cuentos, artículos y relatos cortos. Las tres cosas del tío Juan es su cuento más conocido, escrito en el pueblo onubense de San Juan del Puerto. Funda y dirige la edición sevillana de El Liberal. De allí pasa a la redacción del de Madrid, donde ya vivió prácticamente sin interrupción. Publica dos novelas de costumbres andaluzas: Mariquita León y El último patriota. El libro Notas sevillanas es un compendio de sus artículos periodísticos sobre la Sevilla de principios del siglo XX.

El escritor describe en Mariquita León un pueblo corrompido por la tiranía y falta de honradez de tres caciques que intentan aniquilar el poder de la protagonista, rica terrateniente llegada a la cumbre de la jerarquía aldeana por medios honrados. Nogales alude a la corrupción del sistema electoral. Los caciques presionan a los aldeanos para que voten a favor del candidato que les designan.

En escritos de su madurez encontramos estas pinceladas sobre la dramática situación de los jornaleros en Andalucía. “El pueblo, la masa trabajadora –escribe Nogales- va despertando en fuerza de latigazos y merced a extrañas direcciones. El concepto de la propiedad es allí absolutamente feudal. Los hombres son para la tierra, no la tierra para los hombres. Y esta antigua concepción del derecho, que aún nos dan en las Universidades, donde se estudia más derecho romano que derecho español, hace que el jornalero se le considere como un apero de labranza a la entera disposición del señor de la tierra, no como un colaborador de imprescindible necesidad. El jornal supone la cantidad mínima suficiente para la sustentación del jornalero. La diferencia, entre el antiguo esclavo y el moderno jornalero consiste en que para el esclavo se señalaba la cantidad máxima de alimentación, toda ella en especie: al jornalero la mínima, y se le suele suministrar en especie y dinero”.

A los 47 años, Nogales pierde la vista, por una doble catarata, poco después el 7 de diciembre de 1908, muere José Nogales en su casa de Santa Engracia en Madrid. Manuel Machado nos dejó estos versos: “En la hora mala / de tu partida, compañero, / nos peguntamos unos a otros / cuando nos tocará a nosotros…”

Francisco Arias Solís

La peor paz es mejor que la mejor guerra.

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